Los comentarios del vicecanciller chileno Alberto Van Klaveren son desatinados al defender al representante de la organización Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, expulsado de Venezuela, dijo la Cancillería venezolana en un comunicado difundido este sábado.
El comunicado siguió a declaraciones el viernes del presidente Hugo Chávez y del canciller Nicolás Maduro.
El gobernante dijo que Vivanco, de nacionalidad chilena, "es uno de esos personajes que andan por el mundo haciendo el trabajo sucio que le ordena el imperio norteamericano (Estados Unidos)".
Chávez reveló que llamó a sus ministros del Exterior e Interior la noche del jueves y les dijo "échenlo de aquí (a Vivanco) porque nosotros no vamos a permitir que vengan extranjeros a irrespetar al pueblo venezolano".
Adujo que la visita de Vivanco fue "parte de la misma jugada en la que estarían involucrados sus adversarios y Estados Unidos", a quienes acusó de estar "preparando el asesinato de Chávez, preparando un golpe de estado".
Y Maduro advirtió que "extranjero que venga a opinar en contra de nuestra patria será expulsado de manera inmediata. Así que ya deben saber los que pretendan seguir en este jueguito a qué se van a atener".
En su comunicado, la cancillería señaló que el gobierno de Venezuela deplora los desatinados comentarios de Van KLaveren y agregó que "resulta particularmente escandaloso que ...mancille la memoria de los miles de hombres y mujeres caídos en la batalla por la libertad", la dignidad y la soberanía, al calificar (a Vivanco) de luchador por los derechos humanos.
El vicecanciller chileno al referirse en Santiago a la expulsión de Vivanco dijo el viernes a la prensa que "expulsar a un ciudadano, a un luchador por los derechos humanos, nos parece muy lamentable", y calificó la decisión venezolana como "absolutamente desproporcionada. Agregó que el gobierno chileno iba a solicitar al gobierno de Chávez una explicación de lo sucedido".
Vivanco, director de Human Rights Watch para las Américas, y el estadounidense Daniel Wilkinson, subdirector del grupo, fueron sacados del país por orden del gobierno el jueves en la noche y enviados de inmediato en el primer vuelo, a Sao Paulo, Brasil.