Sábado 20 de septiembre del 2008 Religiosa y Obituarios

San José es la iglesia que vive la fe por Narcisa

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La efigie que actualmente reposa en el templo San José fue elaborada en San Antonio de Ibarra por orden del sacerdote jesuita José Durana.

De lunes a domingo, de 08:30 a 18:00, los fieles acuden para pedirle “un milagro”.

Todos los días, luego de salir del trabajo en una farmacia del centro de Guayaquil, Ana Cruz Molina, de 45 años, se acerca a la iglesia San José (Eloy Alfaro y Manabí) hasta la urna donde reposa una escultura de Narcisa de Jesús.

“Le doy gracias a mi Dios y a ella (la señala) porque a mi hijo le desapareció un tumor que los doctores le habían encontrado hace tiempo”, dice, mientras toca el vidrio y se persigna.

Luego de su muerte, el 8 de diciembre de 1869, en el convento de Nuestra Señora del Patrocinio de Lima, Perú, el cuerpo de Narcisa de Jesús es trasladado a Guayaquil a la iglesia del Santísimo Sacramento, en Manabí y Pío Montúfar. Llegó en mayo de 1955, relata el padre Juan Valpuesta, párroco de la iglesia San José.

El sacerdote recuerda que por aquel tiempo el arzobispo de esta ciudad, César Antonio Mosquera, acudió al rector de los jesuitas, Luis Mancero Villagómez, para que el cuerpo de Narcisa pase a San José.

En el sitio permaneció por 17 años, hasta que finalmente se trasladó a Nobol, en 1972. Durante todos estos años, cientos de fieles acuden a venerar una estatua de tamaño real (Narcisa medía 1,70 cm).

“Ella me sanó de un derrame cerebral”, manifiesta Luis Brito Torres, de 82 años, quien acude regularmente a visitarla.

El sacerdote comenta que cuando se llevaron el cuerpo incorrupto, en su lugar se colocó un retrato de la entonces beata. Luego, en el año 1992, el padre José Gonzáles de Durana mandó a confeccionar a San Antonio de Ibarra la efigie, que se conserva hasta la actualidad.

A raíz de la remodelación que fundación Siglo XXI inició el año pasado en el templo San José se puede observar a Narcisa, tanto desde el interior del templo como del lado que da a la sacristía porque está protegida únicamente por vidrios y adornada con flores.

Misa especial
Se conoce además que antes de ser depositado el cadáver de Narcisa de Jesús en la cripta del altar mayor de la iglesia de San José, hubo una misa solemne oficiada por los padres Carlos Ribadeneira, César Núñez y Luis Castro.

Humildad
En una biografía elaborada por el padre Luis Mancero sobre Narcisa dice que lo más llamativo de su devoción es que atrae principalmente a gente de humilde condición.

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