- SEP. 19, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
El elenco y el director de la pieza: Jimena Pérez (i), Diego Arbelo, Héctor Manuel Vidal, Leandro Núñez y Cecilia Sánchez.
Escena de la obra teatral Gatomaquia, basada en un texto de Lope de Vega.
Escena de la obra teatral Gatomaquia, basada en un texto de Lope de Vega.
La obra recibió en Uruguay premios como el mejor espectáculo del 2007 y ha recorrido varios países.
En Guayaquil dieron una función única en el cierre del Festival de Artes Escénicas, que organizó el grupo Sarao. Los protagonistas fueron cuatro actores uruguayos: Leandro Núñez, Diego Arbelo, Cecilia Sánchez y Jimena Pérez; formados en la Escuela de Arte Dramático de Montevideo.
Pusieron en escena la obra teatral Gatomaquia, una adaptación de Héctor Manuel Vidal, el director, de una novela del escritor español Lope de Vega, un autor clásico, del que conserva el texto en verso, pero contemporaniza la propuesta con una mezcla de lenguajes: el video, el cómic, el baile, el canto, etcétera. Vemos en escena a cuatro actores mulifacéticos, que pueden interpretar desde una ópera hasta un rap.
Es un trabajo que en Uruguay obtuvo premios de la crítica como mejor espectáculo del 2007 y del que se han presentado más de 130 funciones. Cuenta las andanzas de dos gatos: Marramaquiz (Leandro Núñez) y Micifuf (Diego Arbelo) y sus enfrentamientos por el amor de Zapaquilda (Jimena Pérez). Se trata de un juego teatral, en el que a través de personajes gatunos se muestra lo mejor y lo peor de la condición humana.
Vidal, el adaptador y director de la obra, manifiesta que generalmente se piensa que hay una manera de hacer un clásico y para él ese es un error. “Nunca se podrá saber, porque no hay registros”, señala. Él, para su trabajo, se guía por una frase del escritor argentino Jorge Luis Borges: “somos fatalmente modernos”, que la traduce como “todo lo que haces, lo estás haciendo ahora y tiene que funcionar ahora”. Con esta filosofía encaró la puesta en escena de la novela de Lope de Vega.
Refiere que el texto lo acortó y cambió algunos términos, pero conservando el sentido y el verso. Y otros los mantuvo, y utilizó el recurso de que uno de los actores explique el significado, así como en los libros se recurre al pie de página.
Vidal, un director de vasta trayectoria, y los cuatro actores no son una compañía. Son artistas independientes que se juntaron para este proyecto específico. Se conocían porque la escena teatral uruguaya no es amplia y porque los actores tienen en común ser egresados de la Escuela de Arte Dramático de Montevideo. Vidal dice que escogerlos, visualizar qué actor podía asumir tal o cual rol, fue parte de su trabajo y se las “jugó”. El resultado no pudo haber sido mejor.
“Trabajamos lo que podemos hacer y lo que sabemos hacer”, dice Leandro Núñez. Refiere que es un espectáculo que tiene el verso español y los distintos estilos y eso lo torna particular.
Jimena Pérez afirma que es el espectáculo más personal que han hecho. “Cada actor le imprimió su sello. En este se requirió mucho de lo que traía cada uno”, anota. Vidal lo corrobora. Comenta que una vez pensaron en sustituir a alguno de los actores y fue imposible. “No se pueden sustituir, por lo que dice Jimena: crearon muy a partir de ellos”, dice el director. Y todo lo que utilizan en escena es para ayudar a resolver la historia, no para decir “miren lo que hacemos”. Los distintos géneros tienen un porqué. “Si hay casamiento y rapto es lógico que sea ópera, si hay pelea callejera es un rap”, dicen. En ensayos invirtieron seis meses y antes trabajaron dos meses con el texto. Estrenaron la obra en julio del 2007.