- SEP. 19, 2008 - Foto - Noticias - EL UNIVERSO
Al ver la versión actual del programa ‘La televisión’, de Ecuavisa, se extraña la fuerza y el carácter de la época en que era dirigido y conducido por Freddy Ehlers.
Falta más peso específico, provocación, sorpresa y la soltura que en un momento aportó la presentadora Marissa Sánchez.
Eso se evidenció en el último programa, donde se vio un simplón análisis de las posibilidades de la Selección ecuatoriana para clasificar al Mundial de fútbol, un medianamente interesante trabajo sobre la ciudad perdida del cerro Jaboncillo en Manabí y cerró con un correcto y equilibrado reportaje sobre la primera relación sexual de los jóvenes.
Ahora, este programa debe ser de los pocos esfuerzos de la televisión ecuatoriana por dar contenidos con investigación, producción y un lenguaje y tono apropiados para todo tipo de televidente.
En Quito es transmitido a las 20:30, pero en Guayaquil se exhibe a las 23:30, los domingos.
Si observamos la franja prime time de Ecuavisa para toda la semana, se destina casi el 50% de la programación a telenovelas, cerca del 25% a noticias y el resto es humor o películas.
¿No resulta entonces un poco paradójico realizar un programa de contenidos para todos y ponerlo en un horario para nadie?
Eso me recuerda al grupo humorístico argentino Les Luthiers y su sátira: “Vea en Televicio ‘Cultura para todos’, en su horario habitual de las tres de la mañana”.