- SEP. 19, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Pabellón de máxima seguridad de la Penitenciaría del Litoral.
Las puertas de ingreso a todas las celdas se manejan electrónicamente desde una consola (d).
Patio interno del pabellón de máxima seguridad que se terminó de construir adjunto a la Penitenciaría del Litoral y que tiene capacidad para 152 reos.
Salón donde se dictarán las terapias o charlas especiales a los internos que sean llevados al pabellón de máxima seguridad.
Autoridades aún no definen qué pasará con nuevo pabellón que se construyó en la Penitenciaría.
En torno al nuevo pabellón adjunto a la Penitenciaría, sigue la polémica. Aún no hay un diálogo entre las autoridades gubernamentales y la Municipalidad de Guayaquil, que construyó el edificio con el aporte privado.
Luis Hidalgo, director ejecutivo de la Fundación Esperanza Solidaria, que administraría el pabellón según el convenio firmado en el 2006, dijo que en el lugar deben estar los internos que necesitan tratamiento psicológico; mientras que para Ximena Costales, subsecretaria de Rehabilitación, el encierro deprime al interno.
En la Penitenciaría del Litoral lo llaman polilla, tiene 27 años y llegó a esa cárcel después de haber reconocido que asesinó a más de una persona. Cuando entró al panóptico los grupos más fuertes lo peleaban para tenerlo con ellos. Sus antecedentes lo hacían “fuerte” entre los internos y se volvió más temido aún cuando asesinó a uno de sus “enemigos” en el centro, donde espera una sentencia.
Cuando se refiere a su vida y por qué asesinó a varias personas, el hombre –que dice creció en la calle– lo hace sin temor. Una de sus primeras expresiones o su principal excusa es “si no mataba, me mataban...”; y cuenta que hoy duerme con un machete debajo de la almohada. Teme por su vida.
Él, según profesionales que laboran en ese centro, sería uno de los reos que necesita tratamiento psicológico especial y estaría entre, al menos, 100 internos que ponen en riesgo la vida de los más de 4.000 presos por acciones violentas y también porque sigue delinquiendo en la Penitenciaría del Litoral.
Ahí forma parte de una de las pandillas que extorsionan, roban e incluso, por obtener dinero, violan a otros. A ese grupo “es que se direccionó la construcción del pabellón de máxima seguridad, también para controlar a aquellos que salían en las noches o cuando querían delinquir”, sostiene Luis Hidalgo, director ejecutivo de la Fundación Esperanza Solidaria Guayas, que estuvo al frente de la construcción del edificio, y que sería el organismo que lo administre si es que se cumple el convenio que se firmó el 26 de julio del 2006.
Además, indica, que el lugar tiene salas de televisión, de juego, biblioteca, dos patios (interno y externo, donde hay canchas), pero “lo más importante es que al interno se lo proveerá de asistencia psicológica, charlas de rehabilitación, uniformes, toallas y lo necesario para su aseo personal, también alimentación, y asistencia médica y odontológica”.
Antes de construir este edificio se recorrieron cárceles de otros países, “incluso especialistas en el tema como Manuel Castillo, de Colombia; Marco Lizano, de Chile; y James Haines, de Inglaterra, visitaron el lugar y ‘ni en Londres hay cárceles con tanto respeto a los derechos humanos’ nos dijo Haines”, comenta Hidalgo.
En cambio, Ximena Costales, subsecretaria de Rehabilitación Social y conocedora del tema carcelario a nivel internacional, considera que “hay que revisar el modelo conceptual que está detrás de este plan. Nadie se rehabilita en espacios cerrados, ni psicológicamente ni de ninguna manera, siempre es necesario anexar actividades. El encierro total lo que hace es generar intensos niveles de depresión, y eso no rehabilita a nadie”.
Cuando refiere ese punto, Hidalgo cree que en ese pabellón primero se trabajará “en intensos tratamientos psicológicos, para eso existen salas especiales donde los reos acudirán a charlas con especialistas, después pasarán a otra etapa de rehabilitación con vigilancia”.
“Quizás discrepemos (con el Ministerio de Justicia) en el tema de los ventanales, pero es una cárcel donde se respetan los derechos humanos con alimentación y capacitación, no como la actual Penitenciaría”, expresó ayer el alcalde Jaime Nebot al referirse al tema.
Costales informa que la entidad gubernamental está dispuesta al diálogo, más aún cuando se le exponen los problemas que atraviesan cientos de internos que son víctimas de las pandillas o mafias. Lo que sí indica ella es que todo debería hacerse “a base de un sustento técnico, con indicadores de rehabilitación, propuestas y niveles de reinserción social”.
“En la Penitenciaría, la mayor parte de la gente tiene posibilidades reales de rehabilitación, pero no se la puede mezclar con quienes tienen daños profundos que necesitan un tratamiento psicológico especial”, expresa el defensor del Pueblo, Fernando Gutiérrez, cuando analiza la posición de los internos que denuncian malos tratos de compañeros violentos.
“Está bien dialogar con la Alcaldía y ver si se le agregan cosas (pabellón) y se puede aportar al proceso nuestro, a todos nos interesa”, dice Costales.
TEXTUAL: Reacción
Ximena Costales
Subsec. de rehabilitación sociaL
“Es importante dialogar, pero hay políticas que estamos definiendo con derechos humanos y respeto a las personas..., tienen que reflejarse en todos los espacios”.