La víctima se hallaba con un amigo, quien fue herido con un tiro. La Policía investiga.
Una ráfaga de disparos alertó a las 08:00 de ayer a los moradores de las calles Azuay y Abel Castillo, en el suroeste.
Cuando los vecinos salieron a ver qué sucedía, encontraron en una esquina a dos hombres, uno de ellos estaba muerto y el otro herido de gravedad.
Se trataba de Víctor Leonardo Padilla Guaigua, de 31 años; y Tomás Ronquillo, alias Tomasito, respectivamente. El primero presentaba once impactos de bala, mientras el otro tenía un tiro en el abdomen, por lo que fue trasladado a la clínica Alcívar con custodia policial.
Testigos del hecho señalaron que el ataque se produjo mientras ambos conversaban en unas bancas ubicadas en una esquina de la zona y tres antisociales se les acercaron a bordo de un auto.
“Cada uno de los tres sujetos apuntó a Padilla con sus armas, uno en la frente, otro en el pecho y el último en la pelvis y luego dispararon al mismo tiempo”, contó un habitante de la zona sin dar su nombre.
Aseguró que los delincuentes siguieron disparando e hirieron a Ronquillo y luego huyeron.
“Al parecer los asesinos estuvieron rodeando la manzana hasta encontrarlos”, acotó el fiscal Pedro Ortega.
Otros moradores indicaron que Padilla habitaba a media cuadra de donde fue asesinado y que su muerte se debe a un ajuste de cuentas por problemas surgidos entre bandas de traficantes de estupefacientes.
Comentaron que por esa razón, hace unos años, el hermano mayor de este sujeto fue asesinado en la vía Perimetral.
“El padre de estos muchachos (que murió hace cinco meses por cáncer) los utilizaba desde niños para expender la droga y ellos se enseñaron a ganarse el dinero así”, afirmó una vecina, quien prefirió no identificarse.
Incluso señaló que Padilla sufrió otro atentado contra su vida, mientras estuvo detenido por seis años en la Penitenciaría del Litoral, acusado de asalto y robo. De esa cárcel había salido hace unos cuatro meses.
En tanto, una de las dos hermanas del fallecido, Nancy Padilla, indicó que la noche del pasado miércoles él tuvo una discusión con un sujeto conocido como Mandrilo, quien presume, pudo ser uno de los asesinos.
“Hace un tiempo mi padre empeñó un anillo a cambio de dinero que le prestó este individuo. Esa deuda ya fue cancelada, pero igual siguen haciéndonos problema”, señaló.
No obstante, dijo que esa misma noche su hermano recibió amenazas de muerte de unos policías que pasaron en una patrulla por su vivienda, aunque, aseguró no saber por qué querían matarlo.
La mujer informó que su hermano tenía tres hijos y desde hace tres meses laboraba en un taller de refrigeración.
DETALLES: Barrio peligroso
Punto crítico
Habitantes de la zona donde ocurrió el crimen indicaron que desde hace varios años su sector se ha tornado peligroso. Según ellos, el callejón de El Oro y Guerrero Valenzuela es usado para cometer delitos, entre ellos la venta de droga.
Extorsión
Un morador afirmó que policías reciben dinero de los vendedores de droga para evitar ser detenidos.