Jueves 18 de septiembre del 2008 Editorial

Legalizar un delito


Quienes así argumentan no saben, o no quieren saber, que con su supuesta denuncia están legalizando lo que critican, ya que si en efecto hubiese existido una norma constitucional que ampare esas dos barbaridades, entonces no habría delito que castigar.

Afortunadamente, la transitoria 42 nunca se aplicó, a pesar de que se la puso allí (con los votos de la izquierda que hoy apoya al Gobierno) con fines dañinos. Los créditos que se concedieron a la banca que quebró no fueron de solvencia sino de liquidez. Cualquier estudiante de economía sabe la diferencia.

No estuvo allí la trampa sino en la ilegal utilización de esos recursos, que se los desvió a fines distintos a los previstos.
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