Jueves 18 de septiembre del 2008 El País

Oración por descendientes de George

REUTERS | PUERTO AYORA, Galápagos

http://src.eluniverso.com/2008/09/18/0001/12/files/09-18-08-a09-032500.jpg

PUERTO AYORA. Fausto Llerena, de 69 años, está al cuidado de George. En su taller hace réplicas de la tortuga en madera.

Tortuga.

Una imagen del Divino Niño resguarda el mayor tesoro natural encontrado desde el pasado 21 de julio en el corral que comparte el Solitario George, de la especie  geochelone abigdoni, única en el mundo, junto a otras dos tortugas de la especie becki, en la isla Santa Cruz.

El tesoro, al que nadie puede acceder, son 16 huevos desovados en tres ocasiones por tortugas hembras que conviven desde hace 15 años con el Solitario George, la última de su especie que habita en las islas Galápagos.

Biólogos del Parque Nacional Galápagos (PNG), donde vive junto a otras 900 tortugas, esperan que los huevos de George eclosionen con éxito a fines de noviembre y se produzca un milagro, que evitaría la extinción de esta tortuga gigante.

Los huevos se encuentran resguardados en un módulo de madera con temperatura especial para recrear el hábitat natural de las tortugas cuando están por eclosionar, asegurar la descendencia de machos y hembras y evitar algún tipo de alteración en su crecimiento.

A estos cuidados técnicos, se suman las plegarias que realiza el guardaparques que protege a la tortuga desde 1972, frente a una estampa del Divino Niño, colocada en la puerta de la incubadora que guarda celosamente los huevos.

Todo vale para asegurar el nacimiento de los descendientes del animal, que serán una combinación de especies porque las hembras, denominadas como la 106 y 107, no pertenecen a la misma familia del reptil, sino a la  geochelone becki . Científicos señalan que para obtener una tortuga igual a George deberán pasar por lo menos un siglo.

“Es como un sueño y esperamos el milagro. Estoy seguro que por lo menos habrá uno (descendiente)”, dijo Fausto Llerena, guardaparques del Centro de Reproducción y Crianza en Santa Cruz, de 69 años, quien ha pasado la mitad de su vida al cuidado de la tortuga y ha recreado su imagen en figuras de madera talladas en su tiempo libre.

Desde que fue encontrado en la isla Pinta, una de las más pequeñas del archipiélago, los científicos del PNG han recurrido a métodos naturales y artificiales para despertar un comportamiento reproductivo en el gigante, con un peso de 100 kilos, pero sin mayor éxito hasta julio pasado.

Tuvieron que recurrir a una bióloga suiza para conseguir semen del animal, tras la aplicación de técnicas reproductivas de estimulación manual hace más de trece años.
El País

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.