- SEP. 17, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
La extensión del Berklee School of Music que funciona en la Universidad San Francisco de Quito cumple una ejemplar función preparando músicos, hombres y mujeres, con gran nivel profesional y artístico en el Ecuador.
Cinco profesores se agruparon como el Jai Fakuta Jazz Quintet, tocando jazz tradicional y contemporáneo con igual soltura en Diva Nicotina, La Casa del Jazz.
De Cuba, Francisco Lara en saxo alto; de Ecuador, Diego Cali, en guitarra; de Estados Unidos, Steve Whipple, en contrabajo; de Argentina, Sergio Regiani, en batería; y finalmente, el líder Jay Byron, de Estados Unidos en trompeta y fliscorno (trompeta con boca más ancha), pusieron a consideración del público un recorrido, de los mejores estilos de jazz y una demostración instrumental de calidad internacional.
Con Tenor madness, de Sonny Rollins, de entrada quedó claro que los instrumentos de viento eran protagonistas principales, especialmente la trompeta con sordina, de gran belleza sonora. El sonido espeso y profundo del contrabajo y la maestría del baterista Regiani marcaron el tono del concierto, que fue tan estético como didáctico.
Después de un estándar con un solo de contrabajo, llegó una pieza llamada Bolivia, de Cedar Walton, más moderna, de un jazz contemporáneo que, apoyado en un fondo rítmico endiablado, puso a Jay Byron liderando un verdadero tour de force en trompeta, estilo Miles Davis en su época de jazz astral. A continuación hicieron algo llamado Ditadose, sinuoso y sabroso, más sutil que lo anterior, pero llevando la trompeta a sus más lejanos límites. Luego, bajando el volumen en batería, bajo y guitarra, redondearon otra inolvidable actuación.
Con una interpretación contemporánea del clásico Love for sale, el guitarrista ofreció una improvisación libre como Hendrix, y Jay Byron exhibió las bondades del fliscorno que alguna vez popularizó Chuck Mangione.
Mostrando gran habilidad para un scat-singing improvisado, Jenny Villafuerte complació a sus fans en Diva Nicotina con Summertime, luego de ser invitada por sus ex profesores a subir al escenario. Finalmente hicieron Cantaloupe island, de Herbie Hancock, con gran protagonismo del fliscorno, instrumento antiguo pero de gran actualidad en música contemporánea.