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| Correcciones y aclaraciones |
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Respecto a choque de vehículos La noticia ‘Choque deja tres agricultores fallecidos’, de la página de Seguridad del sábado 6, sobre un accidente vehicular, indica: “Al parecer, el chofer de la furgoneta trató de rebasarlo, pero chocó contra el bus de servicio urbano de Ventanas que iba en sentido contrario”; el dato está errado. Ese accidente en el cual perdió la vida mi sobrino Mario Jefferson Pazmiño León, de 22 años, quien conducía la furgoneta que venía en sentido San Juan-Babahoyo, no trató, ni rebasó al tráiler, ya que este se encontraba en sentido Babahoyo-San Juan, lo que no da lugar a la aseveración del Diario.
Según el relato de uno de los sobrevivientes que viajaba en la furgoneta junto con mi sobrino, ellos iban a una velocidad moderada en su respectivo carril, y casi al terminar de pasar frente al tráiler estacionado (en la ruta Babahoyo-San Juan), el cual estaba sin las luces de parqueo y su conductor no había colocado los triángulos de seguridad o de estacionamiento, fueron impactados por el bus de servicio urbano de Ventanas por el lado izquierdo que corresponde al asiento del chofer y al de los dos ocupantes de la primera y segunda fila de la furgoneta, quienes murieron. El relatante narra que salvó su vida debido a que con el impacto su puerta se abrió y él salió disparado, cayendo a pocos metros sin graves consecuencias.
Es obligación moral nuestra hacer esta aclaración, ya que el texto publicado contiene hechos diferentes a lo sucedido y afecta a la verdad.
Dacia León de Restrepo, Guayaquil
Nota de la Redacción: Acogemos su observación.
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| Que nadie niegue que hay delincuencia |
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La Ley de Vigilancia y Seguridad Privada, en sus disposiciones generales, literal 3, manifiesta lo siguiente: “Las compañías de vigilancia y seguridad privada prestarán colaboración inmediata a la Policía Nacional en apoyo a la seguridad ciudadana”.
Esta colaboración mutua que hemos compartido durante muchos años ha permitido reducir el índice delictivo, pero razones desaprensivas han logrado disociar este gran vínculo y generar acciones que, en lugar de sumar, estemos dividiendo fuerzas y favoreciendo a los delincuentes.
El Estado, según la Constitución de la República y los derechos humanos, tiene la obligación de proporcionar todos los medios de seguridad en defensa de los intereses de los ciudadanos, pero al no ser atendido este derecho en su totalidad se crea la ‘seguridad privada’.
Los guardias de seguridad o vigilantes de seguridad son héroes anónimos que protegen la propiedad privada, y en ciertas valerosas intervenciones rinden tributo a la inesperada muerte.
Al momento tienen un seguro de vida de $ 50.000 y por gastos médicos $ 20.000. Estos beneficios cubren una imperiosa necesidad, mas no hay que olvidar que cada ser humano es invalorable.
La delincuencia ha recrudecido, no hay que negarlo. Los medios de comunicación llenan sus crónicas rojas. La población ecuatoriana está viviendo un estado de nerviosismo; no estamos seguros ni en nuestras casas, pensando cada día qué otras medidas de seguridad implementaremos en nuestros domicilios. Es hora de que todos seamos parte de la seguridad; que colaboremos con la Policía Nacional y empresas de seguridad privada proporcionando informaciones precisas sobre hechos delictivos o pandillas; solicitemos al Gobierno que dote de logística necesaria a la Policía Nacional para que mantenga una verdadera paz; que las empresas de seguridad privada colaboren con los miembros del orden; y la ciudadanía no mire con ojos encubridores a quienes delinquen, silenciando información. Franklin Gallegos A., teniente, Guayaquil |
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| Dizque no hay robos II |
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Mi hijo, a los 18 años de edad, se fue “ciego” a otro país, sin conocer sus costumbres ni cultura. Llegó a Barcelona, España, y allá trabajó muchos años, y cuando hubo la regularización para los inmigrantes, lo primero que hizo fue venir a su país para vernos a nosotros, sus padres, a sus hermanos, abuelitos, amigos.
Así hizo todos estos años, pero en esta ocasión, hace casi dos meses (julio), fue asaltado y gracias a Dios vive para contarlo. Entre lo que se le robaron estaban sus papeles de residencia española.
Hemos presentado previa cita en el consulado respectivo y pagado a través del banco todos los requisitos estipulados por la Embajada, pero han pasado dos meses y aún no se puede ir.
Ha perdido su empleo, su estabilidad económica fruto de su trabajo ganado a través de tanto tiempo. Como el caso de mi hijo hay muchos más, por lo que no entiendo cómo el Presidente, decreta en su nueva Constitución el tráfico abierto a todo extranjero que desea ingresar sin visa a nuestro país. Qué ironía, siendo mi hijo residente, todavía no puede entrar a España hasta que la Embajada de ese país lo disponga.
Sin embargo, los delincuentes que día a día perjudican y matan a gente inocente caminan muy libremente por las calles de Guayaquil; pero según el Presidente, los niveles de inseguridad han bajado y están controlados por la institución policial, la cual designa algunos jefes que nunca han estado en nuestra ciudad y no saben la real problemática delincuencial que vivimos.
Gina Vallejo Campozano, Guayaquil
Se va al extranjero a ver cómo arregla la situación terrible de violencia que está viviendo el pueblo boliviano y no se preocupa que en su propio país, el Ecuador, la vida de los ecuatorianos es insostenible por los actos delictivos que a diario se suscitan en todas las ciudades.
Qué pena y vergüenza que esté atento de asuntos ajenos y no resuelva los que se dan casa adentro. Quiere quedar bien con sus compadres, vecinos, camaradas y elevar su imagen a nivel internacional, porque a nivel nacional está muy deteriorada.
Ramón Vélez, Quito |
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| Dizque no hay robos I |
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La ola delincuencial que afecta a Guayaquil ha adquirido niveles que, pensábamos, no se reeditarían.
Más allá de la confrontación política, lo cierto es que el cálculo puramente electoralista dejó de lado un sistema que probó su eficacia en la lucha contra la delincuencia, pues la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil y la Policía Nacional demostraron que el trabajo mancomunado, la decisión, la planificación, la estrategia y los medios físicos y tecnológicos apropiados eran suficientes elementos para poner a raya al hampa.
Sin embargo, toda esa labor fue destruida por el protervo afán de perjudicar la gestión municipal y así dañar la imagen de quien la lidera.
No obstante, nosotros, los ciudadanos comunes, los que todos los días corremos el alto riesgo de salir de nuestras casas para trabajar o divertirnos, somos los únicos damnificados de esta lucha politiquera cuyos réditos solo los perciben los delincuentes.
Cómo me gustaría que el Ministro de Gobierno fuese, por un día, un ciudadano más que concurre a todos los sitios sin el resguardo multitudinario que su cargo le provee y que nosotros, los contribuyentes, le pagamos por la vía de nuestros impuestos. Cómo me gustaría que él viviese en Guayaquil y sintiera la inseguridad que nosotros sentimos. Cómo me gustaría, en definitiva, que entendiera lo que es vivir encarcelados en nuestros hogares o sitios de trabajo, “gracias” a la libertad con la que campean el robo, la muerte y la inseguridad.
¿Y dónde está la voz del Vicepresidente de la República? Recordemos que su actual condición de persona con discapacidad se debe a un miserable acto delincuencial. Él es también víctima de esa delincuencia que se pasea por las calles sin freno alguno. ¿Por qué no habla a nombre de los ciudadanos que vivimos en zozobra, con toda la autoridad moral de la que se halla investido para reclamar? ¿Por qué no pide dejar de lado la lucha por el poder político para que los ciudadanos podamos disfrutar, otra vez, de los espacios públicos y de nuestra libertad?
Fabrizio Peralta Díaz, abogado, Guayaquil
“Percepción igual a no pasa nada”. Desde una oficina se puede pensar así; en la calle, la realidad es otra.
Domingo 14 de septiembre del 2008 (12:05), Sauces 6. Un ciber con diez máquinas fue asaltado. Cuatro individuos con armas de fuego ingresaron al local, rompieron las seguridades de las computadoras y no dejaron nada de un negocio que se levantó con tanto esfuerzo, sustento único de una familia de cuatro personas.
Como este caso escucho a diario más que en cualquier otra época. Me pregunto, ¿por qué se le quitó el manejo de la seguridad al Municipio de Guayaquil, cuando esto estaba dando buenos resultados y el control a los uniformados y bienes de la Policía estaba bien administrado?
El capricho suyo, Presidente, ha dejado sin negocio, sin sustento, a una familia guayaquileña. El “Sí” y mil veces “Sí” para mí no es más que otro capricho suyo.
Carlos Alberto Ríos Rivadeneira, Guayaquil |
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El 19 de septiembre se inicia el taller de Aromaterapia en el Centro de Capacitación Ligia Landázuri Velásquez. Inscripciones en el edificio Finec, García Avilés 408 entre Vélez y Luque. Teléfono: 232-6593. |
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