Así tuvo que publicitarse, a secas: “Texto del Proyecto de Constitución 2008”, que sin calificativos debía llegar a manos ciudadanas para recibir su sanción en las urnas. Juzguen ustedes este producto del atropello inverecundo a la democracia: circula un librito de bolsillo financiado por “Un aporte del Ministerio de Gobierno, Policía y Cultos”, edición forjada para que su texto se lo lea solo con lupa (Arial 4 ó 6); sin embargo, su carátula es bien legible: “República del Ecuador -CONSTITUCIÓN 2008- Nace la Patria que todos queremos”. Dos groseras bofetadas: no es “La Constitución”, es un proyecto, y la frasecita “Nace la …” es un juicio de valor a favor del texto publicado, en clara contradicción con las leyes que prohíben al régimen publicitar opiniones a favor o en contra del proyecto; de igual forma, el referéndum nunca debió denominarse “aprobatorio” sino para “aprobar o negar” el proyecto; son perlas que los historiadores ya las tienen recogidas y resguardadas para la posteridad, pero ahora, ¿quién le pone cascabel al gato?
- Quiero rescatar algunos aspectos positivos en el tortuoso camino hacia el referéndum: es la primera vez que vamos a las urnas para emitir nuestro juicio sobre un proyecto de Constitución nacido de una Asamblea Constituyente; cuando lo hicimos en 1979 fue entre dos constituciones (la nueva, escrita por un grupo de ciudadanos escogido por la dictadura y la de 1946); en 1998 no hubo referéndum, la Asamblea promulgó la nueva Constitución, porque así estuvo establecido).
- Hoy se habla en diversos estamentos sociales del proyecto en mención; se discuten temas, a favor o en contra; existe un despertar en la juventud hacia tópicos que tienen que ver con la vida política del país; en síntesis: todos hablan del proyecto de Constitución y esto, naturalmente, por sí mismo, es algo nuevo y muy bueno. Cuántos leyeron íntegramente el texto, quiénes lo entendieron, quiénes encontraron sus luces y sombras, este es otro cantar.
-Enumero algunas de las acciones equivocadas que han viciado el camino al referéndum: el texto del proyecto de Constitución de Montecristi nació enfermo y se discute su paternidad; fue aprobado en sesiones maratónicas, carentes del espacio temporal suficiente para tomar decisiones trascendentales; la prisa por cumplir con un determinado cronograma y la cantidad de artículos que debían leerse, entenderse y votarse “a rompe cinchas” trajo al mundo un texto que hoy entretiene al Ecuador en discusiones que nunca terminarán porque “la redacción es tan amplia, ambigua y se presta a interpretaciones” (Mauricio Rodas, México).
-Si hoy me piden votar a favor o en contra de Rafael Correa, mi voto será a favor, primero porque debe continuar en el poder y porque existen atisbos de una buena gestión; pero con la misma decisión anularé mi voto en el referéndum porque el texto que hoy discutimos no llena las aspiraciones de nuestro pueblo; no está hecho para la sociedad ecuatoriana sino para una corriente política que deja afuera a quienes no comprenden su pensamiento y porque es una premonición de mayores conflictos que los vividos hasta hoy en nuestro sufrido Ecuador.