- SEP. 17, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Madre e hija irán a Roma para cumplir deseo de cabeza de hogar que murió. Era devoto de Narcisa.
En su mente, están frescos los recuerdos de las visitas que realizó junto a su esposo José Bastidas Morán al santuario de Nobol. Con él pensaba viajar a la canonización de Narcisa de Jesús, pero “el cielo se lo llevó” antes de que pueda cumplir este deseo.
El próximo 9 de octubre Azucena Robayo de Bastidas acompañará a su hija Karina, de 33 años, al viaje que emprenderán a Roma y lo harán especialmente en homenaje al esposo y padre ejemplar.
José Bastidas falleció a los 58 años, cuando se le complicó la diabetes que padecía desde hace tiempo.
Era un hombre muy entregado a su familia y un devoto ferviente de Narcisita. “Solíamos visitar el santuario en Nobol, todos en familia como a él le gustaba”, comenta Azucena.
Fue justamente él quien les inculcó esta devoción a todos los miembros de la familia que también la integran sus hijos Teresa de 38, quien vive en Chile y está consagrada a la Virgen de Schoenstatt, Priscila, de 36 y José de 28 años.
Azucena comenta con tristeza que su esposo también era muy devoto de la Virgen María Auxiliadora. Madre e hija están convencidas de que José Bastidas, “desde el cielo”, las ayuda en todo momento y que fue él quien movió “los hilos” para que puedan viajar.
“Él siempre nos decía que cuando canonicen a Narcisa quería estar presente. Así que yo sé que el 12 de octubre, mientras el papa Benedicto XVI realice la ceremonia oficial de canonización, mi esposo estará con nosotras”, dice Azucena.
En su domicilio, ubicado en la ciudadela Nueve de Octubre, tiene un pequeño altar con flores naturales y un largo rosario que cuelga de las manos de la Virgen, el que Karina suele usar para hacer sus oraciones.
Levantar allí la efigie fue idea de Azucena, apoyada siempre por su esposo. Karina cuenta que la casa fue construida por los arquitectos Judith Bastidas, hermana de su padre, y Flavio Mayorga y que ella, como es graduada de diseño de interiores en la Universidad Laica Vicente Rocafuerte, la decoró.
El viaje les cuesta un aproximado de 10 mil dólares, rubro que lo han logrado acumular gracias al negocio familiar que emprendió José Bastidas hace más de 34 años, una rectificadora de motores en la que todos “ponen su granito de arena” para sacarla adelante.
Azucena agrega que este viaje lo han planificado desde hace seis meses, en compañía de la amiga de su hija, Norma Ortega, quien también irá a Roma acompañada de su madre Delia María Sánchez.
Ambas familias asisten a la parroquia María Auxiliadora, al igual que Karina y su madre.
Pese a que los documentos para obtener la visa los presentaron desde agosto de este año, recién hace dos semanas les informaron que las visas de ambas habían sido aprobadas. Sobre este hecho, están seguras de que aquí también intervino la protección de la cabeza de la familia, hoy ausente, y por supuesto, de Narcisita de Jesús.
TEXTUAL: Impresiones
Azucena Robayo
viajera
“Mi esposo quiso estar presente el día de la canonización de Narcisa. Yo sé que él nos acompañará en espíritu”.