- SEP. 16, 2008 - Foto - Política - EL UNIVERSO
En la gráfica histórica, nuestro fundador, Ismael Pérez Pazmiño, revisa con detenimiento uno de los ejemplares del periódico.
Ni las forzadas clausuras que sufrió este Diario en la dictadura de Federico Páez, en 1937, ni en el gobierno de la Junta Militar que encabezó el capitán de navío Ramón Castro Jijón en 1966, pudieron silenciar el compromiso que adquirió con la patria, de decir la verdad, solo la verdad aunque cueste, desde el viernes 16 de septiembre de 1921, cuando por primera vez se oyó en las calles de Guayaquil el nombre de EL UNIVERSO.
Y es que los negros nubarrones en el camino del quehacer periodístico de esta institución y de aquellas que cumplen a cabalidad su labor jamás han faltado, pues muchísimos han sido los gobernantes, funcionarios públicos, etcétera, que por el solo hecho de ser amonestados con la crítica para que rectifiquen equivocados procedimientos en contra de la democracia y el bienestar de los ciudadanos, arremetieron con amenazas, insultos y acciones para menoscabar esa acción válida en todo pueblo civilizado.
Imaginando acaso los difíciles caminos que recorrería el periódico que con patriótico afán impulsó como pionero y fundador de mil batallas, nuestro director Ismael Pérez Pazmiño sentenció una frase que está revestida de verdad y vigencia: “En todas partes la prensa no es solamente el reflejo de la opinión pública como algunos lo creen con criterio deficiente, sino, además, directriz de rumbos, zapadora del pensar colectivo y creación de progreso; el fiscal que acusa, el juez que condena; el resorte moral que crea nexos de simpatía y solidaridad entre los pueblos; la fuerza que brega sin desmayo ni pusilánimes transigencias ni pecaminosos convenios con los déspotas, y más bien contra ellos por el imperio de las libertades, por el respeto de todos los derechos”.
Hoy EL UNIVERSO cumple 87 años de infatigable actividad porque la verdad, la justicia y la democracia imperen para beneficio de todo el pueblo, reafirmamos el compromiso de seguir en la dura pero gratificante tarea diaria de informar, orientar a nuestros compatriotas y al mismo tiempo fomentar el civismo, la cultura y el deporte para beneficio de toda la colectividad.
Agradecemos la acogida de la familia ecuatoriana y de quienes en otros lugares del mundo están a la espera de nuestras páginas, que se nutren a cada momento del pensamiento de Luis A. de Bonald: “Un Estado puede ser agitado y conmovido por lo que la Prensa diga, pero ese mismo Estado puede morir por lo que la Prensa calle. Para el primer mal hay un remedio en las leyes; para el segundo, ninguno. Escoged, pues, entre la Libertad y la Muerte”.