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MARTES | 16 de septiembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Gracias a obras de las ONG y del Municipio
Ha sido grato conocer que Guayas se distingue por ser la provincia con el mejor índice de cumplimiento de los derechos infantiles en cuanto a sobrevivencia infantil, con un puntaje de 7,6/10, según los resultados del ‘Estado Mundial de la Infancia 2008’, y la ‘Situación de la Niñez y Adolescencia en Ecuador’, presentados por Unicef en días pasados.

Frente a los altos indicadores de nuestra provincia, es interesante preguntarnos ¿qué acciones podrían haber contribuido a este logro, cuando la inversión –por persona– en educación y salud en Guayaquil ha sido tradicionalmente baja? Varios documentos del Preal (Programa de Promoción de Reforma Educativa América Latina y el Caribe), INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), y la Red de Vigilancia Ciudadana de la Inversión Social, indican que esta tendencia, que ha sido histórica, aún no ha podido ser revertida. En el 2007, por ejemplo, la menor inversión por persona fue en Guayas: $ 45,63 en educación, $ 33,03 en salud y $ 21,62 en programas sociales, lo que la sitúa en $ -58,39 de diferencia con el promedio nacional.

Desde mi perspectiva, este comportamiento resiliente de la provincia podría atribuirse a dos factores. Uno es la cobertura y calidad de programas provistos por decenas de ONG guayaquileñas en salud, estimulación temprana, educación, y violencia de género, a través de la atención en hospitales pediátricos, maternidades, centros infantiles, centros de educación especial, y de atención a la mujer. El segundo, la nueva y vigorosa gestión municipal concretada en programas de teleeducación masiva, salud materno-infantil, nutrición, educación inicial y atención municipal integral y otros que benefician a miles de niños y sus familias. Los avances en supervivencia infantil en nuestro país y en Guayas, demuestran que si bien hay muchos desafíos por delante, la eficiente administración municipal guayaquileña y las acciones concertadas entre sector privado, público y tercer sector, son siempre motivo de buenas noticias.

Gilda Macías Carmigniani,
educadora, Guayaquil
Antes del referéndum

Desde que comenzó su participación en las últimas elecciones presidenciales hasta hoy, el economista Rafael Correa ha estado en largas campañas políticas por lo que se hace muy comprensible que los resultados de su gestión no sean, ni de cerca, los que esperaba la gran cantidad de personas que lo eligió.

Me puse a meditar sobre qué pasaría si a nuestro Presidente se le acabaran las campañas políticas; apareció en mi mente la imagen de un pez fuera del agua. El señor Correa ha pasado toda su vida en campañas, él mismo lo reconoció en público; tal vez por eso no puede permitirse el “gran riesgo” de probarse a sí mismo que también puede ser un eficiente administrador del país, teniendo para ello que abandonar su hábitat natural.

Hasta ahora resulta muy difícil cuantificar resultados positivos de una gestión gubernamental superdelegada, porque aún existe un alto porcentaje de desempleo, una marcada disminución de la inversión, un pésimo funcionamiento de importantísimas instituciones del Estado como el IESS, y lo que es peor, una fragmentación polarizada del país que amenaza con llevarnos a todos por la violencia y la intolerancia ideológica. Esto último se genera cuando el Presidente con sus aliados extremistas, pretenden que el país sea solo de los pobres que se dejan engañar, de los indígenas, de los que sí tienen trabajo, de los que piensan que el aborto es un derecho de la mujer, de los que transportan y consumen droga; pisoteando de esta forma los derechos de los pobres que no piden limosna sino trabajo, de los que por su esfuerzo ya no son pobres, de los que no son indígenas, de los que no tienen trabajo porque no se han generado nuevas fuentes de empleo, de los que son cristianos y no aceptan el aborto ni la desfiguración de la familia, de los que no tienen tranquilidad por la creciente inseguridad en las calles.

No dudo de la inteligencia y la capacidad del economista Correa, pienso que es un hombre muy preparado así como un brillante estratega, pero hasta ahora esas cualidades solo las hemos visto resplandecer al momento de planificar estrategias políticas para desprestigiar y terminar con sus oponentes o al momento de crear una mentirosa, pero muy efectiva, estrategia de marketing para promocionar su pensamiento político como el único que se debe aceptar.

Flavio Arévalo Arévalo,
ingeniero comercial, Guayaquil

Ahí está, tanto gritaron el Presidente y su Ministro de Gobierno, que si pasaba algo era culpa de ellos (de la Iglesia), para intimidar al pueblo cristiano del Guayas a que no asistiera el domingo 14 a las misas campales donde la ciudadanía oró por el Ecuador.

Creyeron que iban a meter miedo, tal como ya lo hicieron Correa y su gente cuando trataron de boicotear la multitudinaria concentración por Guayaquil que en marzo de este año la encabezó nuestro querido Alcalde. Hablaron que podrían producirse desmanes, actos incendiarios, pero los verdaderos guayaquileños creyentes, no se amilanaron ni les hicieron caso. Una vez más la concentración del domingo pasado demostró la fe de la ciudadanía, y el profundo respeto y amor a su Iglesia y a su Arzobispo.

Los fieles con suma devoción fuimos a pedir a los corazones de Jesús y de María, su protección y seguimos la eucaristía con recogimiento. Así se lo demostró, pues en ningún momento se trató de acto político como pretendió hacer creer al resto del país, el régimen en su afán –una vez más– de ataque separatista.

Elena Santos,
Durán
 
Mi malestar por la actitud de la OEA (Organización de Estados Americanos) que pide limitar las cuñas propagandísticas del Gobierno.

¿Tiene la OEA tal potestad o funciona como un ministerio de colonias del departamento de Estado? ¡Que Insulza se ubique!

Juan Bonilla,
médico, Salto (Uruguay)
 

Antes de referéndum II

Atónito veo cómo los jerarcas de algunos cultos religiosos cristianos, olvidando su misión específica, se han entrometido en la política nacional escudándose en principios que supuestamente vulneran el proyecto de Constitución.

Creen que si los tergiversan y los usan a su antojo como en épocas remotas, aprovechando la poca información de la gente, lograrán su cometido de mantenernos a merced de explotadores y miserables hambreadores que han dominado la política nacional desde que el Ecuador es república. Cuando aquellos han dictado leyes a favor de los grupos económicos dominantes, nunca han protestado ni han celebrado cultos pidiendo que el cielo les aclare la conciencia y ya paren tanta inmisericordia con el país. Esto me trae el recuerdo de Atahualpa cuando, según la historia, un sacerdote le dio una Biblia y como el inca no sabía leer, la arrojó. Ello fue una de las causales para condenarlo a muerte, claro está, después que desembolse todo el oro del imperio. Si cumpliéramos la ley de Dios, no haría falta ninguna otra ley, en consecuencia, eso deben estar haciendo los ministros de las iglesias: velando porque esa ley se cumpla, difundiéndola, y no distraer su misión y confundir al pueblo.

Ahora que apareció quien nos abre los ojos a los ecuatorianos es como que el infierno se nos acerca. Ya no tenemos miedo a los cucos.

Daniel Toro Castro,
ingeniero agrónomo, Guayaquil

Es verdad que nuestro país necesitaba una Asamblea Nacional para hacer cambios urgentísimos. Eso está clarísimo, ¡por ello todos pusimos nuestras esperanzas en ese gran grupo que iba a redactar la mejor Constitución de todos los tiempos en Ecuador!

Pero, ¿que pasó? Resulta que lo que se entregó al final no era la misma Constitución discutida en cada mesa y aprobada por la mayoría, luego de haber escuchado a las masas que fueron hasta Montecristi para hacer pedidos. Qué burla, qué vergüenza lo que han hecho en manosear el texto de la Constitución.

Creo que hasta el mismo Presidente Correa está decepcionado y avergonzado de su gente, que no pudo hacer las cosas correctamente, ni siquiera con asesores que les contrató. Debe sentirse a ratos impotente por eso. No se equivocaron muchos analistas cuando decían que la oposición del Gobierno era su misma gente, y que su fracaso será por errores propios.

Se la pusieron difícil a Correa. Ahora debe hacer campaña arrastrando la vergüenza de sus ex asambleístas que cambiaron textos, metiendo artículos abortistas, matrimonios gays, etcétera. Ni él mismo estaba de acuerdo en esas cosas; más bien les ha dado argumentos para ser atacado por la oposición. Vale reflexionar, ¿debemos estar de acuerdo con una Constitución cuyo texto ha sido adulterado traicionando la confianza depositada por su pueblo y por su propio Presidente, o lo correcto será censurar y desaprobar la trampa? Tengamos en cuenta el ejemplo que daremos a nuestros hijos con nuestra decisión. Lo indebido contra lo correcto. Luego no reclamemos a nuestros hijos sobre honestidad.

Juan Carlos Abad Fernández,
abogado, Guayaquil

La opinión de los prelados es muy respetable, pueden decir lo que les venga en gana según su convicción en los púlpitos o parroquias, pero ¿a cuenta de qué tienen que meterse en temas eminentemente políticos como el de la aprobación o no de una Constitución?

Según el Concilio Vaticano II, al cual están desobedeciendo, establece que el objetivo de la Iglesia católica, es promover el desarrollo de la fe y adoptar la disciplina eclesiástica a las necesidades y métodos de nuestro tiempo.

Se ha levantado un santo opositor al Gobierno, que conjuntamente con ciertos fundamentalistas evangélicos utilizan a Dios y a la Iglesia como trinchera política, para subliminalmente en las misas instigar a los feligreses a que se pronuncien negativamente ante un referéndum tan político como trascendental para el Ecuador.

Raúl Marcelo Peñafiel Tixe,
abogado, Guayaquil
 

Antes del referéndum III

El Presidente manifestó que es la primera vez en la historia que el Cristo del Consuelo es sacado de su iglesia para una manifestación de fe, pero lo que se olvidó  fue que justo ahora estamos viviendo muchas primeras veces, y casi siempre como son protagonizadas por él, no hay razón para objetarlas:

Es la primera vez que se insulta tanto, pero no importa porque es la majestad de la presidencia la que  habla. Lo peor es que ya nadie reclama. ¡Cómo quiere respeto a la majestad de la presidencia si él no respeta!

Es la primera vez que una autoridad incita a los ciudadanos a enfrentamientos casi a diario; incita al odio y a la violencia creando división de clases que no sé en qué va a terminar; no es raro oír a los más pobres decir que con la nueva Constitución ellos van a quedarse con lo que tiene el resto; cuando es importante la empresa privada que y haya gente que nos dé trabajo.

Es la primera vez que se compra tanto al pueblo con subsidios que siempre son anunciados antes de cualquier elección. Es la primera vez que el país está sin Congreso y se dice que no estamos en dictadura. ¡Ironía!
Es la primera vez que los diputados son sacados  del Congreso, sin que tantos tribunales que tenemos no digan ni pío.

Es la primera vez que un ministro minimiza la situación delincuencial escalofriante que vive la ciudad, y nos quiere demostrar, no sé con qué estadísticas, que todo lo que se dice y se denuncia es mentira; artimaña política que estamos viviendo; es fácil hablar cuando se anda en carros blindados y con la Policía y Fuerzas Armadas de custodios.

Es la primera vez que Guayaquil se encuentra  desprotegida, con guardianía privada maniatada, muy necesaria por falencias de nuestra Policía. No sé el fin que se persigue al desarmar a la guardianía privada, mientras los delincuentes poseen armas.

Es la primera vez que alguien se opone acérrimamente al progreso de una ciudad, cuando lo natural sería reunirse con los hacedores de este progreso, y aprender cómo hacerlo.

Es la primera vez que se da indulto a las mulas, y se hace una Constitución que no penaliza la drogadicción ni el alcoholismo.

Es la primera vez que en una Constitución ponemos en el mismo estatus a Dios y la Pacha Mama, y  que se ha promulgado la existencia de no sé cuántos géneros, cuando la base de la sociedad son el hombre la mujer y la familia.

Es la primera vez que un Gobierno gasta tanto en campañas publicitarias, cuando ese dinero debería ser utilizado en salud, educación, escuelas, mejor sueldo para profesores y médicos, mejorar jubilaciones.
Es la primera vez que se abren nuestras fronteras  y se deja entrar a cualquiera sin visa, cuando a nosotros nos exigen no sé cuantos papeles para entrar a cualquier país.

Es la primera vez que vamos a poner el futuro de nuestro país en manos de mocosos de 16 años, cuando ni autoridades, ni diputados, ni asambleístas con tremendos títulos, han podido sacarnos de este obscurantismo.

Marcela Yépez Intriago,
doctora, Guayaquil

Antes del referéndum IV

Se decía: miente mil veces y esa mentira se convertirá en una verdad.
Hoy, en nuestro país lo vemos y oímos a diario, como política de Gobierno, en especial en sus cadenas radiales sabatinas.

Han puesto voz a una estudiante que no tiene voz, se asegura que ha participado en la procesión del Cristo del Consuelo cuando ha vivido en la ciudad de Quito en el tiempo que no ha estado usufructuando de las becas.

Jamás se acordó de los pobres, peor había visitado los barrios donde habita la gente modesta, hoy pernocta en la isla Trinitaria, a lo mejor proyecta algún montaje donde supuestamente se lo vería en la procesión del Cristo del Consuelo.

Envía a sus asalariados como gente espontánea para criticar a la Iglesia, se atreve a desafiar la fe de todo un pueblo, haciendo que enjuicie al líder católico, monseñor Arregui.

Todo se puede esperar de este señor.

“… El que miente es traidor: sus víctimas le escuchan suponiendo que dice la verdad. El mentiroso conspira contra la quietud ajena, falta el respeto a todos, siembra la inseguridad y la desconfianza. Con mirar ojizaino persigue a los sinceros, creyéndolos sus enemigos naturales. Aborrece la sinceridad. Dice que ella es fuente de escándalo y anarquía, como si pudiera culparse a la escoba de que existe la suciedad. La virtud suele danzar en labios desvergonzados; la altivez sirve de estribillo a los envilecidos; la caballerosidad es la ganzúa de los estafadores; la temperancia figura en el catecismo de los viciosos. Suponen que de tanto oropel se adherirá alguna partícula a su sombra. Y, en efecto, esta se va modificando en la constante labor; la máscara es benéfica en las mediocracias contemporáneas. Los que la usen carecen de autoridad moral ante los hombres virtuosos. Estos no creen al hipócrita, descubierto una vez; no lo creen nunca, ni pueden dejar de creerle cuando sospechan que miente. Quien es desleal con la verdad no tiene por qué ser leal con la mentira…”. Este capítulo fue escrito en 1913 por un médico psicólogo de origen argentino, adelantándose al siglo XXl.

Juan Carlos Córdova,
Guayaquil

Politiqueros enquistados en muchas universidades, no tienen escrúpulos y hacen de las aulas plataformas para promover tendencias políticas, promocionando la vagancia de ingenuos estudiantes.

La imprudencia del Primer Mandatario –en el caso de los enfrentamientos entre estudiantes en la Universidad Católica de Guayaquil– no puede quedar sin censura, él debe predicar la unidad y la calma por muy diferentes que sean los criterios políticos; aunque admiro sus deseos de querer llevar a cabo su proyecto político, pero también censuraré toda acción que conlleve a confrontación y desunión.

Esperemos entonces que al Presidente le haya servido ese incidente para que reflexione y no actúe por impulsos.

Leonardo Pozo O.,
Guayaquil,

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