Irá a Alemania por la graduación de su hija, luego a Italia para la canonización de Narcisa de Jesús. Faltan 26 días.
El próximo 6 de octubre, Mariana Gonzales Argudo, una cuencana de 58 años que ha vivido 40 años en Guayaquil, viajará a Alemania para asistir, tres días después, a la graduación de su hija mayor, Rocío Torres. Este encuentro lo aprovechará para presenciar la canonización de Narcisa de Jesús en Roma, el 12 de octubre.
Al viaje, que lo ha preparado con meses de anticipación, irá acompañada de su esposo, José Torres, y su hijo menor José Miguel, de 20 años.
Mariana trabaja en Nobol desde hace 28 años como directora de la escuela fiscal Corina Parral de Velasco, que cuenta con 800 alumnos.
Confiesa que gracias a su trabajo y la amistad con el padre Plácido Muñoz, uno de los rectores que ha tenido el Santuario de Nobol, comenzó su acercamiento a Narcisa de Jesús.
“Para mí es un privilegio estar en Roma. Estoy planificando este viaje desde hace seis meses, cuando empecé a solicitar la visa. Afortunadamente me la dieron”, refiere.
A penas culmine la graduación de su hija en Stuttgart, Alemania donde ha estudiado la carrera de Adminsitración de Fundaciones desde hace cuatro años, armará las maletas para trasladarse de inmediato a la ciudad de Roma.
“Ella nos acompañará, pero cuando retornemos lo haremos solo mi esposo, mi hijo y yo. Mi hija se quedará a trabajar por allá. Esperemos que le vaya bien y que Narcisa la ayude”, dice nostálgica Mariana.
Amor a Nobol
Mariana cuenta que su devoción a Narcisa surgió por el amor hacia Nobol, particularmente a su gente, por los 25 maestros de la escuela donde trabaja y por los padres de sus alummos, quienes son muy colaboradores.
Su día a día comienza a las 07:00 y culmina a las 13:00. A esa hora suele acudir al Santuario, ocasionalmente, para pedirle a Narcisa por su familia y por sus alumnos de la escuela.
Comenta que se le ha presentado la oportunidad de trabajar en Guayaquil, donde reside con su esposo e hijo en la ciudadela Sauces II, pero que no lo ha aceptado porque la amabilidad de la gente de Nobol “ha ganado” y ya se acostumbró a estar entre ellos.
La devoción a Narcisa también la tienen sus vástagos, quienes la suelen acompañar algunas veces al Santuario, así como su esposo Jose Torres, catedrático del colegio San José La Salle en Guayaquil desde hace 40 años. “Él no era devoto de Narcisa, pero por mí se acercó a ella”, comenta sonriente.
“Mi esposo y yo hemos logrado ahorrar durante muchos años y con gran esfuerzo para realizar este viaje. Finalmente haremos realidad nuestro sueño; esto nos hace muy felices”, concluye.
Apuntes
IMPRESIONES
Mariana Gonzales
VIAJERA
“El cariño que me transmite la gente de Nobol hizo que poco a poco naciera en mí la devoción por Narcisa de Jesús”.