Fue la segunda mayor concentración de Guayaquil. A Samanes llegó hasta gente de Nobol.
Por varias ocasiones, los aplausos de cientos de feligreses se escucharon durante la misa celebrada en la Cruz del Papa, en Samanes 5, mientras monseñor Marcos Pérez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guayaquil oficiaba la eucaristía.
Ocurrió cuando llamó a los presentes a no permanecer indiferentes ante la realidad actual, a defender la vida de los más débiles e indefensos y en especial a los que no han nacido; y cuando exaltó el papel del hombre, la mujer y la familia.
“A Jesús que nos ha convocado esta mañana le decimos como verdaderos católicos: aquí estamos Señor, este es el pueblo de Tu heredad, aquí está este país, Sálvalo... Salva Señor al Ecuador de las corrientes malsanas que puedan hundirlo; en Ti confiamos”, dijo al final.
A la convocatoria de la Iglesia para participar de esta misa campal en el mismo sitio donde hace 20 años estuvo el papa Juan Pablo II, acudieron fieles de 47 parroquias eclesiásticas del norte de Guayaquil.
Allí se adecuó una tarima para que el obispo oficie la eucaristía, un área para colocar las imágenes de los patronos de cada iglesia, así como una pantalla gigante, carpas para confesiones y se llevaron 25 mil ostias para la comunión.
Desde las 09:00, el tránsito se cerró alrededor de las 13 cuadras de la avenida Isidro Ayora que conducen hasta la Cruz del Papa, desde la altura de la gasolinera Terpel de la ciudadela Guayacanes, y a pie, comenzaron a llegar los asistentes, que en su mayoría usaban camisetas blancas. Poco a poco, los organizadores los ubicaban en los espacios asignados para cada parroquia y separados con banderines amarillos y blancos.
Entre los fieles estaba Karina Jiménez, con sus hijos y un sobrino, quien habita cerca de la ciudadela Martha de Roldós. “Nos citaron en la parroquia Madre Admirable a las 09:00, y de ahí venimos en bus”, comentó, mientras intentaba refugiarse del incandescente sol.
Entre el público, incluso, hubo gente de Nobol y de Samborondón, y pudo verse a pocas personas con camisetas con leyendas sobre el No.
En otra misa campal organizada en la explanada del Hogar de Cristo, en la cooperativa Balerio Estacio, estuvieron decenas de moradores de la vía Perimetral. “Nuestra preocupación no es cuántos ni quiénes votarán Sí o No el 28 de este mes, nuestra fe va más allá de un referéndum y de fechas. Aquí estamos para fortalecer nuestra fe”, expresó el padre Collins MacInnes, de la parroquia San José Obrero, luego de dar la bienvenida a mons. Hugo Lino, quien ofició la misa.
“Recuerden que a causa de la homosexualidad Dios hizo llover fuego sobre Sodoma y Gomorra”, manifestó Lino y pidió a los católicos luchar para que el divorcio no destruya los hogares. Emilio Pinza, de la parroquia La Consolada, dijo que su principal petición fue por el país. “Estamos con el único gobernante que es Dios”, indicó.
Monseñor Marcos Pérez
OBISPO AUXILIAR DE ARQUIDIÓCESIS
“Nunca nosotros
los cristianos podremos aceptar que esas vidas sean sacrificadas, nunca podremos aceptar leyes inicuas, nunca podremos aceptar el pecado del aborto”.