lunes 15 de septiembre del 2008 Columnistas

Desde las entrañas

EE. UU.

Si John McCain gana esta contienda electoral con una bola de 50 libras, conocida como “George W. Bush”, atada a uno de sus tobillos y otra bola de 50 libras llamada “la economía estadounidense” a la otra, entonces merece representar a Estados Unidos en la siguiente Olimpiada en cualquier carrera que él desee –nadando, en bicicleta o en la pista– sin considerar qué edad tenga. Él sería el Michael Phelps de la política.

Confieso, veo la política desde lejos, pero aquí está lo que he estado sintiendo desde hace ya cierto tiempo: quienquiera que haya deslizado ese Valium al café de Barack Obama necesita ser localizado y detenido por los demócratas, pues Obama ha pasado de ecuánime a frío.

Alguien necesita decirle a Obama que si él quiere la oportunidad de responder con toda calma el teléfono a las 3 de la madrugada en la Casa Blanca, va a tener que empezar a colgar de golpe algunos teléfonos a las 3 a.m. en el trayecto de campaña. Muchas cosas me gustan de lo que él tiene que decir, particularmente en lo tocante a la energía, pero yo no creo que la gente lo esté sintiendo de manera visceral, y creo con firmeza que los electores no escuchan con sus oídos. Escuchan con su estómago.

Si el político hace una conexión visceral con los electores, le seguirán a cualquier parte y no temerán lo concerniente a los detalles. Si el político no logra hacer esa conexión instintiva, nunca podrá enseñarles suficientes detalles. Desde el comienzo, y particularmente con los jóvenes, Obama conectó a nivel visceral como ningún otro político desde Ronald Reagan.

Pero en semanas recientes, siento como si él hubiera perdido esa conexión visceral. No consideré que su discurso en la convención hubiera incluido una sola línea memorable ni visiones inspiradoras. Nunca me hizo pararme de mi asiento. Olviden las severas críticas a las ideas de McCain. Si Obama quiere reunir a su base, tiene que ser más apasionado con respecto a sus propias ideas. Desde hace ya algún tiempo, he sentido que el impulso inicial de Obama fue el hecho de que muchos estadounidenses entienden de manera instintiva que necesitamos un cambio, pero el cambio que nos hace falta radica en concentrarnos en formar una nación en casa. Estamos declinando.
Necesitamos regresar a trabajar en nuestro país. Y eso va a requerir de un gobierno fuerte e inteligente.

¿Quién rescatará a Fannie Mae? ¿Quién va a construir un nuevo sistema de energía? ¿Y de cuidado de salud? Eso no se va a lograr con más recortes fiscales. Con todo, sencillamente no tengo la certeza de que Obama esté logrando hacer la venta en el sentido de que él tiene el plan y la pasión para unir y movilizar al país para esta tarea.
De cierta manera, me encantaría oír a Obama, meramente por el valor de su impacto, diciendo: “Estoy tan impaciente por hacer lo que haga falta por corregir estos problemas que estoy listo para ser un presidente de un solo mandato. Mi presidencia no será una confinada a los primeros 100 días. Sin embargo, en eso es lo que hemos caído, amigos. Los primeros 100 días se han convertido en los únicos 100 días.
Una vez que transcurren, a los presidentes les dicen que deben ajustar su posición y prepararse para la siguiente elección presidencial. No podemos resolver nuestros problemas con un gobierno de 100 días. Yo voy a trabajar en los problemas difíciles, a la manera difícil, durante 1.461 días”.

Yo no sé cuánto va a durar o hasta dónde subirá el “repunte Sarah Palin”, pero me gustaría tomarla con mucha seriedad como política. Quizá ella no conozca la teoría de la disuasión nuclear, pero sabe expresar un parlamento. “Yo creo que hay muchas mujeres en las calles que la ven a ella cargando a su bebé, hablando de ser una madre que lleva a sus hijos al jockey, y dicen: «ella sabe lo que yo siento; ella está pasando por lo mismo que yo»’, comentó John Maxwell, experto en liderazgo.

En las palabras de Neil Oxman, consultor político en el Grupo de Campaña: para la mitad del país, “Sarah Palin es Roseanne, del programa de televisión ‘Roseanne’. El programa ‘Roseanne’ ocupó el primer lugar en comedia durante cinco años consecutivos y siete de nueve estuvo entre los diez mejores”. Ella está haciendo una conexión de manera visceral. Lo mismo hace McCain; y por tanto, no necesitan darles muchos detalles a sus partidarios.

A esta contienda aún le falta mucho. Todavía es la elección que Obama podría perder. Sin embargo, Obama llegó a donde está actualmente al definirse como   el del cambio y al definir el cambio como   el  tema de esta elección. McCain, con la ayuda de Palin, no solo le ha dado prominencia nuevamente a la experiencia de Obama, sino que ya ha avanzado sobre la fuerza de Obama e intentó definir la dupla republicana como el partido del “cambio”.

Ustedes se preguntan, ¿cómo pueden dos personas que se postulan con exactamente las mismas políticas que el partido que ha estado en el poder durante ocho años alegar que son los agentes del “cambio”?, eso es política. Sin embargo, lo que esto ha logrado es hacer que la palabra “cambio” como lema de campaña carezca de significado. Obama necesitará encontrar otra forma de hilvanar sus ideas: siendo claro, fresco y apasionado.

Esto debido a que, si bien los encuestadores nos dicen que aún está muy pareja, mi propia encuesta, totalmente carente de método científico y fundamentada en mi experiencia e intuición, me dice lo siguiente: cuando se dice el nombre de Obama actualmente y le preguntan a la gente cuál es su primera impresión –una rápida primera impresión, instantánea y visceral–   ni una sola palabra o frase o política les viene a la mente. Sus opositores llenarán ese vacío si él no lo hace. Ya lo están haciendo.

© The New York Times
News Service.

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