A una edad más asociado a beber té y usar cárdigans, Emilie Gradisek, una abuela de 69 años, todavía se viste con el traje de "líder espiritual" del equipo de voleibol femenino de Eslovenia que está participando de los Juegos Paralímpicos de Beijing.
Aunque es la persona de mayor edad en el evento que se está llevando a cabo en China, la incursión de Gradisek en el "tire y afloje" de la competencia le obsequió tres medallas en campeonatos del mundo con el buen equipo esloveno.
El domingo, la atleta se perdió por poco el honor de ganar una medalla en los Paralímpicos luego de que su selección perdió ante Holanda el partido por la presea de bronce.
Habiendo dejado el lugar dentro de la cancha a jugadoras más jóvenes, Gradisek pasa actualmente la mayor parte del tiempo en el banco de suplentes, actuando como una motivadora y un pilar de sabiduría al lado del entrenador.
"Me hace sentir muy orgullosa ser la atleta más grande de los Paralímpicos", expresó la eslovena, quien reside en Ravne na Koroskem, una pequeña ciudad del norte de su país.
"Soy una líder espiritual. Hago sentir bien a las jugadoras consigo mismas y las hago reir. Le doy mucha energía al equipo", agregó.
La veterana deportista se unió al equipo 10 años atrás por invitación del entrenador Adie Urnaut, con la intención de dejar a un lado sus penas por una operación de cadera.
"Me sentía en desventaja en aquel tiempo, Pero ahora sé que, incluso con minusvalía, uno puede ser feliz, y especialmente si gana (...) Sigo en el equipo porque el deporte me hace sentir joven", confesó Gradisek.
La nacida en 1939 en la antigua Checoslovaquia ocupada por el régimen Nazi es 56 años mayor que la atleta más joven de los Paralímpicos de Beijing: la checa Katerina Komarkova, una nadadora de apenas 13 años que nació con un brazo que termina en el codo.
"Realmente sentí lo joven que soy cuando estuve allí dentro, me sentí como una niña en brazos", dijo Komarkova, cuyas ambiciones de medalla en los 100 metros pecho se rompieron con una mala actuación ocasionada por los nervios.
"Fue una experiencia excelente (...) Uno realmente puede sentir la diferencia entre ésta y otras piletas, sabiendo que gigantes como (el campeón olímpico estadounidense) Michael Phelps nadaron aquí", destacó.