Un avión Boeing 737 de la aerolínea rusa Aeroflot se estrelló ayer en Perm, cerca de los montes Urales, accidente en el que murieron sus 88 ocupantes, entre loa cuales estaban 7 niños y 21 extranjeros.
Según la fiscalía, “a juzgar por las inspecciones de la escena (...) la caída de la aeronave está vinculada a problemas técnicos en el motor derecho”.
El Ministerio de Situaciones de Emergencia explicó que el avión se precipitó a tierra durante la maniobra de aterrizaje a solo unos cientos de metros del aeropuerto de Perm, ciudad con cerca de un millón de habitantes.
“El avión parecía un cometa en llamas”, comentó uno de los vecinos de la zona que presenciaron el accidente, al canal de televisión Vesti.
La portavoz del Ministerio de Emergencia, Irina Andriánova, dijo que los restos del aparato, un Boeing-737-500, quedaron diseminados en un radio de 4 kilómetros, muy cerca de unas casas, en una cañada dentro de los límites de Perm.