- SEP. 15, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Cuando habla de la hipoterapia o equinoterapia la profesional suiza Sabine Melberitz aclara que “no es solo hacer que el paciente monte un caballo, sino que se necesita adquirir el conocimiento para aplicarla, porque si se la realiza mal podría hacer daño a la persona”.
Dice eso y refiere que esta terapia tiene tres partes bien definidas. La primera es la médica o de rehabilitación, luego se pasa a la pedagógica o de educación; y al final a la más satisfactoria para los familiares, que es cuando el paciente comienza en la práctica deportiva.
En la etapa inicial se encuentra David Rodríguez, de 9 años, a quien la parálisis cerebral por falta de oxígeno al nacer le resta estabilidad, pero ya comienza a recuperar su capacidad motriz y en las jornadas de trabajo juega con la inquieta Jaritza Gutiérrez, que ya identifica la izquierda y la derecha.
“Con la hipoterapia les enseñamos a los niños que se divierten a la vez, aquí aprenden sin estresarse”, expresa la suiza.