¡Pura vida! Es la expresión típica de un costarricense para desear un excelente día o una productiva jornada. Significa estar en armonía con el planeta y el entorno natural que los rodea. Esta singular filosofía caracteriza a este pequeño país centroamericano de solo 51.100 km² (cinco veces más pequeño que el Ecuador) y afianzado como un destino ecoturístico apetecido por los norteamericanos y europeos que en bermudas y camisas floreadas buscan alejarse del estrés y la rutina. En total, 1,9 millones de viajeros extranjeros llegaron a esa nación en el año anterior (Ecuador se aproximó al millón en ese mismo periodo).
¿Qué busca esa legión de turistas? Primero, naturaleza. El 38% de la superficie del país está cubierto de bosques y selvas, mientras que el 25% del territorio se encuentra protegido por parques nacionales, reservas biológicas o programas de vida silvestre.
¿Qué más buscan los turistas? Excelentes servicios. Reconocidas cadenas hoteleras como Occidental, Barceló, Hilton, Marriott, Intercontinental y Meliá se suman a franquicias como la colombiana Panaca (Parque Nacional de Cultura Agropecuaria), que ofrece la interacción del visitante con el campo; Rain Forest Aerial Tram, dos grandes parques forestales con “tranvías aéreos” que transitan por las copas de los árboles; Waterfall Gardens, un bosque lluvioso con más de 3,5 kilómetros de senderos con mariposarios, jardín de colibríes, serpentario y aves, y el Parque Tropical Turubari, donde el canopy muestra el equilibrio entre la comunidad, el turista y el ambiente.
Una vitrina: Guanacaste
Guanacaste es una de las siete provincias de esta nación y un ejemplo de las fortalezas turísticas costarricenses.
Por ello, a pesar de ser una de las provincias menos pobladas del país, también es una de las zonas turísticas más solicitadas por el extranjero que aterriza regularmente en el aeropuerto Daniel Oduber en Liberia, capital de la provincia, para luego dirigirse hacia los balnearios y áreas naturales como los parques nacionales Santa Rosa, Guanacaste, Rincón de la Vieja, Volcán Miravalles, Tenorio y Palo Verde.
Tamarindo, en la zona central, cuenta con el mayor número de servicios turísticos del área. Muchos viajeros ecuatorianos ya conocen la zona, porque empresas ecuatorianas envían turistas nacionales a ese destino a través de vuelos chárteres (los próximos parten de Guayaquil y Quito en el feriado de noviembre) y comerciales con programas todo incluido (boleto aéreo, traslados, alimentación) en el resort de playa Barceló Langosta Beach.
Los paquetes incluyen un tour de canopy de cuatro horas por las copas de los árboles del abundante bosque seco de la zona. Esta divertida experiencia, que provoca que los turistas “salten” de árbol en árbol con total seguridad, aproxima al visitante a la amplia biodiversidad de flora y fauna que transita en esta área protegida.
Además, el viajero tiene la oportunidad de contratar paseos al Parque Nacional Palo Verde, el bosque nuboso Monteverde, el volcán y la laguna El Arenal, y las aguas termales de Tabacón, además de experiencias como rafting en el río Colorado, navegaciones en velero para contemplar el atardecer desde el océano y cabalgatas por el bosque o la playa.
Todas estas aventuras buscan asomarse con entusiasmo a la “pura vida” costarricense. (M.P.)
Los programas chárteres y en vuelo regular se venden en cualquier agencia de viajes del país. Informes en Guayaquil, Terramares (04) 603-5599; en Quito, Terramares (02) 225-1408, Mundovisión (02) 225-5275. Tarifa del vuelo chárter: Desde $ 782, incluidos los impuestos; la visa a Costa Rica cuesta $ 20, pero la empresa hace los trámites. Fotos: Costa-Rica-Fishimg.info y Terramares.