No sé cómo empezar y cómo minimizar este problema. Resulta que hace un mes mi hermano y yo nos enteramos de que su mujer y mi esposo han estado siendo amantes. No sabemos desde cuándo, pero esto es algo que ha afectado tremendamente la unión de nuestra familia. Mi hermano no tuvo hijos con su esposa después de estar con ella cerca de 20 años, y aunque la mujer ya tenía antecedentes de que lo engañaba con otros hombres, nosotros nunca se lo dijimos por discreción, pero jamás en la vida podría imaginar que se metería con mi esposo. Yo sí tengo un hijo y no sé qué hacer porque este problema siempre está presente entre nosotros. Al principio reaccioné y lo boté de la casa, pero él no se fue y mi hijo sufrió mucho porque se daba cuenta de los problemas. El niño tiene 7 años. Por favor, aconséjeme qué debo hacer. He tratado de seguir adelante, pero no logro perdonarlo aunque sigo sintiendo amor por él. Lo peor es que vivimos junto con mi hermano, aunque en departamentos independientes. Agrego que mi esposo nunca ha sido un hombre malo y como padre es excelente. ¿Qué debo hacer?
N.N.,
Guayaquil
Nunca sabemos cómo empieza, pero sí sabemos cómo termina, y normalmente las heridas que ella deja son irreversibles. En el caso que usted plantea, mi querida lectora, creo que se han rebasado todos los parámetros que podemos rebasar para poder seguir una vida matrimonial sin que este problema sea replanteado frente a un profesional de la salud mental. Las causas que pueden propiciar tal sintomatología son múltiples y esta problemática solo podrá ser superada si ambas parejas deciden someterse a un profundo proceso de revisión, tanto a nivel de pareja como a nivel familiar. Para ello se requiere un ingrediente esencial que es el amor que se profesen como esposos, ingrediente sin el cual será imposible solventar esta situación.
De no existir este sentimiento, el proceso de perdón no podrá ser elaborado y por lo tanto no habrá forma alguna de conciliar posiciones tan antagónicas.
Los hijos deben estar fuera de este drama en la medida de lo posible, pues su corta madurez emocional les impediría entender con objetividad y neutralidad lo que está sucediendo dentro de la familia.
Es imposible que pueda superar esto usted sola sin ayuda espiritual y psicológica sostenida. Recuerde: “El perdón no cambia el pasado, pero sí determina el futuro”.
Liliam Cubillos Andrade,
Psicóloga clínica.
Telfs.: 268-7389, 09-986-1130
Caída de un árbol
Tengo 25 años, soy de contextura delgada y peso 120 libras. Hace exactamente 16 años (cuando tenía 9) sufrí una caída de un árbol y se me dislocó el codo derecho. Mis padres me llevaron donde un sobador, quien me acomodó el codo y me puso no sé qué cosa para que el hueso soldara, pero el brazo me quedó recto y apenas flexionaba. Al ver esto, mis padres hicieron todo lo posible y me llevaron a hacer unos exámenes, radiografías y los resultados decían que tenía que operarme. Así fue, entonces el brazo me quedó en forma de escuadra, haciendo ángulo de 90 grados. Mi problema es que mis padres en esa época para operarme se endeudaron bastante, razón por la cual no teníamos para ir a hacer las fisioterapias. Mis preguntas son: a la edad que tengo, ¿puedo recuperar la flexibilidad de mi brazo?, ¿se necesita que me operen de nuevo?, ¿tendré una solución a mi problema? Me siento raro y no sé qué hacer.
Roberto,
Vinces, Los Ríos
Usted tiene 25 años y hay que realizarle un estudio profundo de la articulación del codo con RX y TAC (reconstrucción del codo) para poder observar y valorar las superficies articulares. Es necesario saber si hubo fractura, que es lo más probable, o si solo fue una luxación. Según lo que veamos en las imágenes y con el estudio clínico de su codo, movilidad y limitaciones, podremos tomar medidas para operarlo o no, y sobre todo, saber cuál será su pronóstico.
Si solo es una limitación de movimiento por rigidez podemos hacer una artroscopia del codo, para liberar adherencias y recobrar la movilidad.
En caso de desviaciones óseas será necesario realizar una osteotomía de corrección en el húmero o en el cúbito, para alinear mejor las carillas articulares. Lo más importante es que después de estos procedimientos va a requerir terapia física y rehabilitación por algunos meses.
Dr. Ángelo Auad Saab,
Traumatólogo.
Telfs. 2349349, 09-996-9999
Se quemó con leche
Tengo 21 años y hace tres sufrí un accidente. Me quemé con leche hirviendo los brazos y el pecho. Me atendieron mis doctores pero no estuve internada en el hospital. En mis brazos, cuello y estómago tuve quemaduras de primer grado, pero en uno de mis senos llegué a tener heridas de segundo grado. No presenté ninguna infección, pues todos los días me curaban con sulfadiasina de plata, mebo y muchos antibióticos. Me empecé a hinchar, pero solo en la cara y mis manos. Con el tiempo me recuperé y ahora estoy bien, pero en mi seno tengo una gran cicatriz y un queloide muy doloroso. Me pica mucho y mis doctores me recomendaron una cirugía. Por ahora estoy con protectores solares y una crema para pigmentar la piel que se llama humectina. Uno de mis doctores me dijo que soy propensa a hacer queloides y me recomendó que no me hiciera la cirugía porque de nada serviría, pues volvería a hacerse queloide. Una prima se hizo una liposucción y en la cicatriz de la operación se le hizo un gran queloide. Tengo mucho miedo y me deprimo al verme así. ¿Qué podría ocurrirme si me opero?
N.N.,
Guayaquil
La cicatriz que usted presenta reúne todas las características de queloidea (tejido grueso y abultado), a pesar de los años transcurridos. Al producir picazón está en actividad y va a continuar así en vista del sobrecrecimiento del tejido, oclusión vascular prominente, hipervascularización e incremento del proceso inflamatorio que no se halla en periodo fetal y decrece en la vejez al disminuir las respuestas inflamatorias. La formación de queloides posee una predisposición étnica y familiar. El tratamiento es complejo, hasta el momento no existe un procedimiento que permita “desaparecer” este tipo de cicatriz, sino ciertas alternativas para mejorar su aspecto, tales como: sesiones periódicas de infiltraciones intralesionales de un corticoide (medicamento) que contrarrestará la inflamación y el prurito mediante la reducción de la síntesis del colágeno (proteína que se encuentra normalmente en la piel) y el aumento de la hipoxia (poca oxigenación), lo que disminuirá el grosor de la epidermis.
La terapia oclusiva también es efectiva y comprende la aplicación de geles y láminas de silicona, hidrocortisona y vitamina E usadas a presión 24 horas al día por doce meses consecutivos.
La revisión quirúrgica de una cicatriz queloidea podría desencadenar el desarrollo de otra marca de igual o peor tamaño que la anterior, por lo tanto significaría un verdadero riesgo considerando la expectativa del paciente que lo que quiere es “eliminarla definitivamente”. Se podrían, sin embargo, resecar queloides pedunculados como aquellos que pueden presentarse en lóbulos de oreja o los que produzcan retracciones funcionales y antes del cierre de la herida inyectar esteroides a nivel de los bordes y continuar una vez que se han retirado los puntos; acompañar de masajes diarios sobre la cicatriz, ejerciendo presión y láminas oclusivas.
La carboxiterapia está dando resultados excelentes en cicatrices queloideas e hipertróficas en jóvenes y adultas.
Dra. Priscilla Alcócer Cordero
Cirujana plástica-reparadora y estética
Telfs:. 223-2240, 09-886-2023
Infección en hombro derecho
Tengo 18 años. Empiezo contándoles que a los pocos días de nacer tuve una infección en la parte del hombro derecho. Me diagnosticaron artritis séptica y el médico que me operó en ese momento tuvo que raspar bien el hueso para que la infección no avanzara, por lo que no tengo cartílago en esta zona para flexionar el brazo, es decir, no puedo alzarlo totalmente, solo horizontalmente. Luego que pasó esto, el hueso estaba sanado, pero creció poco y la cabeza del húmero es pequeña, les digo creció poco porque en la actualidad llevo una diferencia de brazos ya visible, aproximando unos 7 cm. Este ha sido un problema que en la actualidad recién me está afectando, pues muy aparte de los problemas de baja autoestima que empiezan a aparecer, el estar en la universidad y demás motivos han hecho que investigue a fondo porque quiero encontrarle una solución.
Quisiera que me asesoren con quién puedo ir para que me ayude en un futuro cercano a someterme a este tipo de procedimiento llamado elongación ósea, no sé si ya lo han practicado aquí en Ecuador pero busco esa información.
N.N.,
Guayaquil
Según la descripción del caso, es perfectamente entendible que tenga un acortamiento del húmero, pues en la cirugía anterior se afectó el cartílago de crecimiento. Siete centímetros de acortamiento son ya notorios y dependiendo de la personalidad del paciente pueden afectar su autoestima.
Sí se puede hacer un alargamiento del brazo, lo hemos realizado con éxito en algunos casos. Lo que no se puede predecir exactamente es cuánto se puede alargar, pues esto se ve limitado por la capacidad de los nervios para ser elongados. Generalmente se puede alargar hasta el 20% de la longitud del hueso. En el caso del paciente que consulta puede ser por lo menos unos 4 centímetros o algo más dependiendo, como anotamos, de la capacidad de los nervios.
Dr. Eduardo Alcívar Andretta,
Traumatólogo.
Telf.: 244-2983