La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 14 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Moda
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Sociedad
    Destino
    Música
    El Aguacate
    Arquitectura
    Libros
    De Cine y Del Resto
    Orientación
    Gastronomía
    Salud
    Cocina de Patricia
Consultorio 
Continuaciones
¿Tuvo solución?
Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail

‘Me propuse abandonar a mi amante’
Hace cinco años les escribí para contar mi problema. En ese entonces tenía 30 años y me había enamorado de un hombre casado y con dos hijos. Éramos compañeros de trabajo, pero como terminó perdiendo el empleo y se sentía mal, yo lo llamaba a su casa a cualquier hora porque sentía pena y en cierta forma me atraía. No me importaba que contestara su esposa porque yo mentía diciendo que era asuntos laborales. El problema es que yo también estaba casada. Un día lo invité a mi apartamento y estuvimos juntos. Desde entonces nos envolvió la pasión, decidí separarme de mi esposo y luego terminé embarazándome de mi amante.

Cuando les escribí me sentía muy mal porque en el fondo sabía que nuestra relación no marchaba, porque él estaba realmente enamorado de su esposa y no quería destruir su hogar. Como él se sentía mal por haberse involucrado conmigo, empezó a beber y siempre me decía que no podíamos estar juntos. Al principio no lograba comprenderlo, pero después que una orientadora familiar de El Especialista respondió mi carta, me di cuenta de que estaba haciendo mucho daño a una familia. Ella me hizo comprender que nadie puede ser feliz si lastimamos a otra persona, aunque no lo sepa en ese momento, porque algún día sí se iba a enterar. También me hizo ver que como mujer debía respetarme y no ser plato de segunda.

Me propuse abandonarlo y lo logré, porque descubrí además que no lo quería realmente, que lo único que me ataba a él era lo prohibido y nuestro hijo. Creo que mi amante era muy débil, porque caía en mis brazos y yo lo manejaba a mi antojo. Le hice creer que siempre estaba dispuesta a escucharlo y a entenderlo. Me había convertido además en una mujer deshonesta, pues de manera sutil siempre trababa de hablar mal de su mujer, a pesar de que sabía que era una excelente persona.
Incluso la orientadora me hizo entender que no debía jugar con los sentimientos de nadie. Después de que lo dejé, empecé a acudir a terapias con ella para encontrar mi camino, porque me sentía perdida. Luego acudí a la iglesia a reconciliarme con Dios e incluso decidí buscar nuevas actividades para mantenerme ocupada y fue así como empecé a  crecer y enriquecerme como persona.  Ahora puedo decir con seguridad que me respeto y que encontré a un hombre libre que me valora y que está dispuesto a formar un verdadero hogar conmigo.
Amanda,
Guayaquil


Envíenos sus comentarios recordándonos su caso y lo acontecido después de las consultas.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados