Domingo 14 de septiembre del 2008 Cine

Vin Diesel y la patente de la inteligencia artificial

torffeqt@gmail.com | Por Torffe Quintero Touma

Crítica

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Fotograma del actor Vin Diesel, considerado el relevo de Arnold Schwarzenegger en el cine de acción, en su nueva película "Babylon A.D". Diesel, que regresa a las salas de cine de EEUU con este filme de ciencia ficción del francés Mathieu Kassovitz.

Polémica,  pero no por lo que pase en la pantalla, sino por los comentarios fuera de cámaras que hizo su propio director. Misión Babilonia (Babylon A.D.) acaparó la atención de los medios pocos días luego de su estreno internacional.

El francés Mathew Kassovitz (Gothika, 2003) culpó a los estudios Fox de ser los responsables absolutos de que la película resultara un desastre. Luego de verla no me parece que el resultado haya sido desastroso, por eso me atrevo a decir que las palabras del director no fueron más que un recurso de publicidad gratuita, pero no creo que la fama de  Vin Diesel (Rescatando al soldado Ryan, 1998; Rápido y furioso, 2001; XXX, 2002) lo necesite. Un thriller futurista, inspirado en la novela de Maurice G. Dantec, que daba para realizar una película interesante y entretenida.

El guión cumple con lo segundo y adolece a lo lejos de lo primero. Los bruscos cortes de la edición hacen pensar que fueron hechos con machetes, y al rompecabezas que todo thriller pretende ser, se le pierden un par de fichas.

Diesel está bien en su papel, pero no sorprende. Es el mismo tipo de héroe mercenario que ya hemos visto hasta el cansancio, impuesto por Bruce Willis: taciturno, malhumorado, arrogante, cabello casi a rape y barba de días, prepotente, inexpresivo, frío y de habilidades supermaniacas que resultan un muro hasta para las armas de avanzada. La mirada oriental de  Michell Yeoh (El tigre y el dragón, 2000) lo hace todo; y el francés Gérard Depardieu confirma que no hay papeles pequeños para los actores excelentes. Un filme de acción en el que la trama no es lo importante y, pese a que este género me resulta por demás insulso, mi recomendación a quien ya pagó la entrada es olvidarse del sentido lógico, reírse con las patadas y las luchas cuerpo a cuerpo de Vin Diesel, ponerle atención a su vestimenta de tatuajes, a la banda sonora inicial y, sobre todo, dejarse maravillar un poco con el buen despliegue de tecnología futurista que de lejos es el mejor punto de la cinta, y que contrasta excelente con la escenografía y ambientación: frías y lúgubres.

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