- SEP. 14, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
Llegó al país hace 43 años. La misión de fortalecer el Opus Dei (la prelatura más conservadora de la Iglesia) fue la causa que lo trajo desde Oña, España, donde conoció el movimiento.
De ahí que fomentar la práctica de la vida cristiana sea el eje principal de su misión evangelizadora. Así lo ha expresado en varias ocasiones el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, quien dice que “no busca espacios políticos”. Sin embargo, ha sido relacionado con la ideología de grupos de poder político y económico.
Incluso ha emitido, en más de una ocasión, comentarios y opiniones no solo de carácter religioso o social, como el aborto o la familia, sino también de temas como la defensa de la autonomía, que lidera el Municipio de Guayaquil, lo que le ha generado críticas y respaldos.
También ha sido mediador. En el 2003 logró la liberación de un cura retenido por la comunidad en la iglesia Sagrados Corazones, en el suburbio, que rechazaba su traslado, y en el 2007, mediante un arbitraje, resolvió el litigio entre los representantes de Hogar de Cristo y una empresa telefónica.
También ha estado vinculado a las finanzas. En el 2001 planteó el interés de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) de participar como inversionista en un canal de televisión y en el 2005, ya como Arzobispo, se preocupó por las “pocas ganancias” que recibía la Arquidiócesis por el arriendo del edificio del Grand Hotel Guayaquil, entonces de su propiedad.
Hoy –justo días después de que hiciera la convocatoria a las misas campales de Guayaquil para “expresar la defensa de los principios de la vida cristiana, la familia y la paz”– enfrenta una investigación al reabrirse el caso de la negociación de bienes entre Filanbanco y la CEE, institución que preside.
“Hay un proyecto político que ha herido nuestras convicciones y si hay alguien que genera las tensiones no somos nosotros”, afirma. Los reparos al proyecto de Constitución han generado cuestionamientos del presidente Rafael Correa.
“Estoy siendo sometido a diversas inspecciones fiscales, es un recurso más”, dice Arregui al asegurar que la Iglesia no está dividida, como dicen determinados grupos políticos ante la decisión del arzobispo de Quito, Raúl Vela, de no hacer una misa campal como la de Guayaquil, sino una jornada de oración y vigilia en las iglesias.
“La Conferencia dejó a cada diócesis que tratara de renovar los criterios a sus fieles de la forma que resultara más adecuada”, señala el Arzobispo, que iniciará hoy su jornada desde muy temprano. Estará en la concentración de la av. Machala (al pie del colegio Guayaquil), pero antes participará en una procesión en la Perimetral.