La crisis en Georgia reveló el resurgir del poderío ruso y el temor de enfrentar otra ‘guerra fría’.
Rusia, al utilizar la fuerza para imponerse en el conflicto con Georgia por la república separatista de Osetia del Sur, dio al mundo una señal de que no está dispuesta a tolerar la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) por Europa de Este y pretende recuperar el terreno que perdió como potencia tras la caída de la Unión Soviética.
El conflicto de Osetia del Sur, región separatista de Georgia a la que Moscú reconoció su independencia tras un enfrentamiento militar, exhibió el resurgimiento del poder económico y militar de Rusia, y le presenta el mayor reto a occidente desde el fin de la Guerra Fría.
Según analistas, la intervención es un desquite por lo que los rusos consideran “humillación” cuando Kosovo, a inicios de año, declaró su independencia de Serbia, país que integraba la comunista Yugoslavia.
Además, por el emplazamiento del denominado escudo antimisiles estadounidense en países de la ex órbita soviética como Polonia y República Checa a los que la cúpula militar rusa respondió amenazando emplazar sus misiles a Polonia,
El entonces presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió a EE.UU. que la estabilidad internacional peligra por el precedente para los conflictos separatistas en el mundo.
Paul Reynolds, analista en temas internacionales, resaltó que aunque en varios países de Europa se habla de represalias contra Rusia, por ahora ha quedado en evidencia que Occidente, dependiente energéticamente de Rusia, no puede obviar más la renovada importancia global de Moscú.
Rusia es consciente de que el petróleo y el gas son su fuente de poder en el ámbito mundial y la usa para reconstruir su influencia –perdida por el desplome comunista– pues sabe que EE.UU. con sus fuerzas en Afganistán e Iraq, solo puede dar palabras de apoyo a Georgia.
Fyodor Lukyanov, de la revista Russia in Global Affairs, afirmó que por errores del presidente George W. Bush en su política exterior “ahora vemos las dos partes, Rusia y EE.UU. intentan demostrar que son fuertes. Estamos en la fase de guerra psicológica entre Moscú y Washington. Esperemos que no vaya más allá de las palabras”.
El último líder soviético, Mijail Gorbachov, denunció que EE.UU. y sus socios europeos quieren “encerrar” a Rusia y advirtió sobre el peligro de volver a “juegos de geopolítica” del pasado.
Frente a quienes atribuyen al presidente ruso, Dimitri Mevdeved, y al primer ministro, Vladímir Putin, ambiciones de crear una “gran Rusia”, Gorbachov aseguró que el Gobierno de su país “no quiere ser jefe” del mundo, actitud que sí ve en algún país occidental, en alusión clara a Estados Unidos.
Afirmó que EE.UU. quiere debilitar y “encerrar” a Rusia con iniciativas como la eventual extensión de la OTAN a Ucrania y Georgia. “¿Para qué quiere la OTAN a esos dos países? ¿Para luchar contra Irán? Es ridículo”, recalcó Gorbachov.
Tras la intervención militar en Georgia, Mevdeved anunció que la modernización de las Fuerzas Armadas rusas será una prioridad para los próximos años, pues unas Fuerzas Armadas modernas y poderosas son importantes para el renacimiento nacional, alimentado por varios años de fuerte reactivación económica.
Bajo la presidencia de Putin, las FF. AA. reanudaron las maniobras en el exterior, incluyendo vuelos de bombarderos estratégicos sobre el Atlántico y ejercicios de entrenamiento.
Mevdeved dijo la semana pasada que la guerra con Georgia ha mostrado al mundo que “Rusia es una nación que se debe tomar en cuenta”, su comentario más agresivo sobre el conflicto con su vecino del sur.
En la crisis con Georgia, los líderes de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza militar de países ex soviéticos, criticaron las acciones militares de Georgia pero omitieron su apoyo al reconocimiento ruso de la independencia suroseta y abjasa.
La OTSC integra a Rusia, Bielorrusia, Armenia, Kazajistán, Kirguizistán, Tayikistán y Uzbekistán. Según analistas, pone cimientos de un pacto militar análoga a la OTAN y que se extiende de Bielorrusia a China.
El enviado de EE.UU. a Georgia, Kurt Volker, dijo el 3 de septiembre a la revista Financial Times que las 26 naciones de la alianza militar occidental deben mostrar mediante “planes y ejercicios” su disposición a apuntar a sus aliados bálticos.
“Estonia, Letonia y Lituania son miembros de la OTAN; si hay algún ataque contra ellos, nosotros responderemos”, dijo Volker, señalando que estos países se sienten un poco nerviosos al ver a Rusia usar la fuerza militar para invadir un país vecino, pequeño y soberano.
En febrero del 2007, en Munich, Putin denunció con dureza el “mundo unipolar” dirigido por Washington, en un discurso interpretado como el del regreso de Rusia al primer plano internacional.
Líderes rusos
NOMBRE
Vladimir Putin
EDAD
55 años
CARGO
Primer Ministro de Rusia.
Se dice que:
Es el poder detrás del presidente Dimitri Mevdeved, a quien se lo considera su delfín.
OTROS CARGOS
Fue presidente y espía de la KGB.
NOMBRE
Dimitri Mevdeved
EDAD
54 años.
CARGO
Presidente de Rusia
Se dice que:
Siempre ha sido la mano derecha y protegido de Vladimir Putin.
OTROS CARGOS
Viceprimer ministro y presidente de Gazprom, la petrolera estatal.