En su recorrido, el Pontífice visitó el calabozo donde se presentó la Virgen María.
Benedicto XVI llegó ayer a Lourdes, al suroeste de Francia, para su primera visita papal a este santuario, que estará marcada por la celebración del 150 aniversario de las apariciones de la Virgen.
El Papa llegó poco después de las 18:30 a Lourdes, a bordo de un helicóptero que lo trasladó desde el aeropuerto de Tarbes-Lourdes-Pyrénées, procedente de París, donde comenzó el pasado miércoles su primera visita a Francia, y donde ayer presidió una misa en la explanada de Los Inválidos, a la que asistieron 260.000 personas.
El Pontífice, que permanecerá en Lourdes hasta mañana, recorrerá las tres primeras etapas del camino del Jubileo y visitará la iglesia del Sagrado Corazón, donde lo recibirá el abad Bernard Saintvoirin.
En esta iglesia visitó la capilla del Santo Sacramento y la pila donde fue bautizada Bernadette Soubirous, la niña a la que hace 150 años se le apareció la Virgen María.
El Papa acudió ayer al calabozo donde en 1857 se refugió la familia Soubirous, arruinada y expulsada de su casa.
Fue en esa celda húmeda y con poca luz de la antigua prisión de Lourdes, donde vivía Bernadette en la época en que la Virgen se le presentó.
El Obispo de Roma fue también a la Gruta de las Apariciones, donde comenzó la procesión mariana en la explanada de Nuestra Señora del Rosario.
Se espera que alrededor de 180.000 peregrinos lleguen hasta hoy a Lourdes, donde, al igual que en París, la visita del Papa estará rodeada de fuertes medidas de seguridad, que incluyen detectores de metales y 3.800 policías, entre ellos francotiradores.
Hoy, Benedicto XVI presidirá una misa delante de la Gruta de las Apariciones y pronunciará una homilía ante la multitud de peregrinos.