La incertidumbre sobre si el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, buscará un tercer mandato consecutivo continuó el fin de semana después de que un influyente funcionario de su Gobierno aseguró que los planes políticos del mandatario sólo los conoce él.
Políticos, empresarios y Wall Street están ansiosos de conocer en forma definitiva si Uribe, considerado como el más firme aliado de Estados Unidos en América Latina, buscará su segunda reelección inmediata en el 2010.
El popular gobernante, quien asumió la presidencia en el 2002 e impulsa una ofensiva militar contra la guerrilla izquierdista a la que obligó a replegarse, dio la semana pasada señales de que no buscará su segunda reelección inmediata, pero la mayoría de políticos no le creyeron.
Un grupo que promueve la continuidad de Uribe en el poder presentó al Congreso un proyecto de referendo con el que se busca una nueva reforma constitucional que permita a Uribe ser candidato en el 2010 y extender su Gobierno hasta el 2014.
El mandatario pidió recientemente al Congreso dejar a un lado el referendo y concentrar sus esfuerzos en el estudio y la aprobación de una reforma política y otra de la justicia.
"Yo no me atrevo a meterme en lo recóndito del alma del presidente", dijo el ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia, en una entrevista con el diario El Tiempo, cuando se le preguntó si el mandatario estaba descartando una segunda reelección inmediata.
Valencia reiteró que Uribe está interesado en dar continuidad a la política de seguridad con la que ha reducido la violencia, así como en mantener la confianza inversionista y la cohesión social.
El proyecto de referendo que ingresó la semana pasada al Congreso fue respaldado por más de 4 millones de personas, pero Uribe dijo que era más importante impulsar y aprobar las reformas que el tema de la reelección.
"Es mucho mejor salvar la agenda legislativa, que trabarnos ahora en una discusión de reelección", sostuvo Uribe.
"El referendo es una iniciativa de carácter popular, sobre el cual el presidente no fue consultado ni ha expresado opinión distinta a la que la prioridad son las reformas a la justicia y la política y no el referendo", dijo Valencia.
Pero los promotores del referendo y el mismo Congreso advirtieron que la iniciativa, por ser de origen popular, tendrá que tramitarse con carácter urgente y que no podrá archivarse, salvo que se vote negativamente y se hunda en alguno de los cuatro debates que debe afrontar en el legislativo.
Si el Congreso aprueba el referendo, el mismo deberá ser avalado por la Corte Constitucional, antes de que pueda ser convocado y votado.