Mañana inician las clases en el Instituto de No Videntes en un local carente de equipos y mobiliario.
Dos aulas prefabricadas, dos mesas y treinta sillas comprenden la infraestructura y mobiliario del Instituto de No Videntes Cotopaxi, que funciona en el barrio La Laguna, en medio de un terreno irregular y lleno de maleza, que dificulta el acceso a los estudiantes.
Hasta allí llega Anita Chicaiza, de 24 años, una de las maestras de la entidad, una menuda mujer que nació con discapacidad visual.
La docencia la imparte luego de que se sale de su trabajo como promotora cultural en el Municipio de Latacunga, y antes de asistir a clases en la Universidad Técnica de Cotopaxi, en donde cursa el séptimo ciclo de Parvularia.
Ella vive en el barrio Pilacoto, en Guayataca, a treinta minutos de Latacunga. Allí, su rutina comienza antes del alba. Se baña, prepara su desayuno y se encamina a la parada de buses. En el camino saluda con vecinos y amigos, antes de abordar el bus en un viaje de aproximadamente 30 minutos.
“Conozco el trayecto y no tengo miedo a andar sola; si no me ubico pregunto a la persona que por allí pase. Nada es obstáculo o pretexto para cumplir tus sueños, por eso pienso en grande, voy a estudiar una maestría”, dice Chicaiza.
Admite que no tiene título de maestra pero las ganas de demostrar que no hay obstáculos ha hecho que comparta su tiempo y experiencias con personas que tienen la misma discapacidad. Incluso elaboró con sus manos el material didáctico para los alumnos del instituto.
Destaca que escoge materiales de la zona, como hojas para distinguir lo áspero de lo suave, también construyó un reloj por el que además de saber la hora le permite orientarse al niño; “Se le dice: tu lápiz está a la una o tu cuaderno a las seis en punto”, expresa la maestra.
El Instituto
El Instituto de No Videntes, que funciona desde 1997, recibe cada año a niños, jóvenes y adultos con discapacidad visual total o parcial de toda la provincia, para impartirles materias básicas, enseñarles ubicación y movilización para que puedan trasladarse por sí solos, además de técnicas para desenvolverse de manera independiente en su vida cotidiana.
Sin embargo, las carencias en el local son evidentes. Las aulas fueron donadas por la pastoral social, una funciona como bodega de libros y material didáctico y en la otra se desarrollan las clases.
El director de la entidad, Édgar Gracia, quien también es no vidente y se inició como voluntario, recordó que hace dos años les robaron cinco computadoras y solo han podido recuperar una.
“Hay cosas que resolver, hay que cortar la maleza y en una plataforma de cemento pensamos construir algún día una microempresa de golosinas para autofinanciarnos. Aunque este sueño llevará todavía varios años”, admite Gracia.
El Instituto cuenta con dos maestros pagados por el Estado, con un sueldo de 120 dólares mensuales, uno de ellos es el director, quien tiene título de licenciado en Ciencias de la Educación, y Chicaiza.
Fue la Asociación de No Videntes de la provincia la que tuvo la iniciativa de crear esta institución para acoger a todas las personas con discapacidad visual total o parcial en un principio con problemas de aprendizaje y luego para que terminen la educación primaria o que luego se inserten en la educación regular.
Los dos maestros esperan algún día ser fiscalizados, es decir, que les entreguen nombramiento de docentes del Estado para mejorar sus ingresos económicos. Este pedido lo tramitan desde hace varios años, pero aún no tienen respuesta.
En esta institución se imparten las cuatro materias básicas para que culminen la primaria. Se les enseña matemáticas con el ábaco; lectura y escritura con el sistema braile; computación con lectura en la pantalla a través del programa jawis, y movilidad y ubicación apoyados con el bastón.
Estudiantes
El año pasado finalizaron sus estudios 12 personas y en este nuevo ciclo se espera recibir a 30 estudiantes para iniciar las clases que se imparten de 14:00 a 17:00.
Ayuda
Pese a ser una institución estatal, las mayores ayudas provienen de entidades como el Club Rotario, Club Interactive y el Municipio de Latacunga.
Sueldo
El Departamento de Educación Especial de la Dirección de Educación de Cotopaxi los supervisa y capacita; además, paga los sueldos.
Anita Chicaiza
Maestra no vidente
“Nada es obstáculo o pretexto para cumplir tus sueños, por eso pienso en grande y voy a estudiar una maestría”.
Édgar Gracia
Director del Instituto
“Saber que la gente que estudió aquí sale adelante y vive sin discriminación es la mayor alegría para nosotros”.