El presidente Evo Morales dijo que no quiere romper relaciones con Washington
después de que su gobierno expulsara al embajador estadounidense, al que acusó
de alentar a grupos violentos de la oposición que en la semana provocaron
disturbios con al menos ocho muertos.
"No voy a romper relaciones con
nadie", dijo el mandatario hoy en rueda de prensa. Aseguró que "es
deseable la presencia de Estados Unidos en Bolivia, pero no entró en
detalles".
Sin embargo, calificó de "grave que el embajador Philip
Goldberg se haya reunido quien sabe cuántas veces y en forma reservada
con el prefecto (gobernador) Rubén Costas, líder de la oposición
regional".
Aseguró que Goldberg también se reunió la semana pasada con la
prefecta de Chuquisaca, opositora, Savina Cuéllar quien pidió públicamente la
renuncia del mandatario tras su encuentro con el diplomático. Según Morales,
Goldberg le dio instrucciones.
El gobernante acusó antes al
diplomático estadounidense de confabular con sus opositores, lo que tensó más
las relaciones entre los dos países, al punto que cocaleros que responden al
mandatario decidieron en julio expulsar del Chapare, en el centro del país, a la
agencia estadounidense para el desarrollo internacional.
La expulsión de
Goldberg activó una crisis diplomática en la región. En solidaridad con Morales,
el presidente venezolano, Hugo Chávez, también expulsó al embajador
estadounidense en Caracas, Patrick Duddy, mientras que el presidente de Honduras
Manuel Zelaya se negó a recibir las credenciales del nuevo de embajador de
Estados Unidos, Hugo Llorens, en solidaridad con Bolivia.
En
reciprocidad, Estados Unidos ordenó la expulsión del embajador boliviano,
Gustavo Guzmán, y le pidió que se vaya cuanto antes mientras que autoridades en
Washington calificaron de grave error la decisión de Bolivia y
Venezuela.
Organizaciones empresariales advirtieron que la decisión de
Morales podría tener efectos en el comercio bilateral sobre todo en una eventual
ampliación de unas preferencias arancelarias que Estados Unidos otorga a
Bolivia, las mismas que vencen a fines de diciembre.
Las exportaciones a
Estados Unidos alcanzaron a 430 millones de dólares el año pasado, de los cuales
250 corresponden a ventas con las preferencias arancelarias que mantienen en el
país uno 80.000 empleos, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior.