Sábado 13 de septiembre del 2008 | 12:43 Internacionales

Morales no desea romper con EE.UU. pese a expulsión de embajador

AP | LA PAZ

El presidente Evo Morales dijo que no quiere romper relaciones con Washington después de que su gobierno expulsara al embajador estadounidense, al que acusó de alentar a grupos violentos de la oposición que en la semana provocaron disturbios con al menos ocho muertos.

"No voy a romper relaciones con nadie", dijo el mandatario hoy en rueda de prensa. Aseguró que "es deseable la presencia de Estados Unidos en Bolivia, pero no entró en detalles".

Sin embargo, calificó de "grave que el embajador Philip Goldberg se haya reunido quien sabe cuántas veces y en forma reservada con el prefecto (gobernador) Rubén Costas, líder de la oposición regional".

Aseguró que Goldberg también se reunió la semana pasada con la prefecta de Chuquisaca, opositora, Savina Cuéllar quien pidió públicamente la renuncia del mandatario tras su encuentro con el diplomático. Según Morales, Goldberg le dio instrucciones.

El gobernante acusó antes al diplomático estadounidense de confabular con sus opositores, lo que tensó más las relaciones entre los dos países, al punto que cocaleros que responden al mandatario decidieron en julio expulsar del Chapare, en el centro del país, a la agencia estadounidense para el desarrollo internacional.

La expulsión de Goldberg activó una crisis diplomática en la región. En solidaridad con Morales, el presidente venezolano, Hugo Chávez, también expulsó al embajador estadounidense en Caracas, Patrick Duddy, mientras que el presidente de Honduras Manuel Zelaya se negó a recibir las credenciales del nuevo de embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, en solidaridad con Bolivia.

En reciprocidad, Estados Unidos ordenó la expulsión del embajador boliviano, Gustavo Guzmán, y le pidió que se vaya cuanto antes mientras que autoridades en Washington calificaron de grave error la decisión de Bolivia y Venezuela.

Organizaciones empresariales advirtieron que la decisión de Morales podría tener efectos en el comercio bilateral sobre todo en una eventual ampliación de unas preferencias arancelarias que Estados Unidos otorga a Bolivia, las mismas que vencen a fines de diciembre.

Las exportaciones a Estados Unidos alcanzaron a 430 millones de dólares el año pasado, de los cuales 250 corresponden a ventas con las preferencias arancelarias que mantienen en el país uno 80.000 empleos, según el Instituto Boliviano de Comercio Exterior.

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