Eres de naturaleza divina y estás listo para grandes logros.
Alentar
Al alentar a otros, les presento un espejo para que vean su naturaleza divina. Cuando aprecio la belleza del Espíritu en otra persona, le doy ánimo para que supere cualquier limitación percibida y llegue a nuevas alturas en sus logros.
Quizás sienta que debo llamar a un amigo simplemente para comunicarle que estoy pensando en él. O sienta deseos de decir una palabra de aliento a un compañero de trabajo para aumentar su confianza. En ambos casos, el Espíritu me alienta a decir lo correcto en el momento correcto. Animar a los niños es una experiencia agradable. Al recibir palabras de aliento los niños se muestran ansiosos de ensayar algo nuevo y disfrutar del éxito. Ver a niños o a seres queridos encontrando gozo en nuevos logros es muy gratificante para mí.
–Salmo 36:9
“Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz”.