Sábado 13 de septiembre del 2008 | 16:44 Religiosa y Obituarios

Benedicto XVI reza a la Virgen de Lourdes

AFP | LOURDES, Francia

Arropado por unos 60.000 fieles, Benedicto XVI rezó el sábado a la Virgen al iniciar su primer peregrinaje a Lourdes y recorrer el camino del Jubileo, que traza la vida de la pastora Bernadette, que vio aparecer a María, según la tradición católica, hace 150 años.

Desde la terraza de la basílica del Rosario, en la entrada del santuario mariano más importante de Europa, Benedicto XVI se dirigió a los peregrinos - muchos de ellos españoles -, para compartir su fe por María evocando los encuentros de la Virgen con la pastorcilla Bernadette Soubirous en la gruta de Massabielle.

La Virgen hizo "brillar la esperanza y el amor al dar el primer puesto a los enfermos, pobres y pequeños" en Lourdes, donde se descubre "la sencillez de nuestra vocación: basta con amar", dijo el Papa en su homilía, aclamado por los fieles que le habían esperado toda la tarde bajo un tiempo inclemente.

"¡Esta es la juventud del Papa!", "¡Benedicto, Benedicto!" coreaban al unísono centenares de jóvenes españoles en la explanada de la basílica, magníficamente iluminada por una procesión mariana de antorchas y las velas que sujetaban los fieles.

Enric Buxeres, un español de 18 años y estudiante de un colegio mayor del Opus Dei, explicó a la AFP su "ilusión por ver por primera vez al nuevo Papa", que reemplazó a Juan Pablo II tras su muerte en el 2005.

"A Juan Pablo II le tenía mucho cariño y quiero saber si este Papa me comunicará" el mismo sentimiento, explicó Enric, que viajó a Lourdes con unos 15 compañeros de clase.

"Es muy emocionante, es la primera vez que vemos al Papa y que venimos a Lourdes", indicó a la AFP Judith Cortés, una mexicana residente en Madrid, que afirmó esperar que Benedicto XVI transmita en su visita un mensaje "a América Latina", puesto que hasta ahora "se ha concentrado demasiado en Europa".

"Me gustaría que se abriera un poco más", que actuara frente "a la pérdida de la fe entre los jóvenes", en especial en América Latina, que "mire más hacia nosotros", corroboró por su parte su esposo, Rodrigo Posada.

Benedicto XVI llegó el sábado por la tarde a Lourdes, a los pies de los Pirineos, procedente de París, donde efectuó su etapa más institucional de su viaje a Francia, el décimo al extranjero desde el inicio de su pontificado.

A bordo del 'papamóvil' y escoltado por su guardia personal, el Papa alemán recorrió primeramente las dos primeras etapas del camino del Jubileo, la Iglesia del Sagrado Corazón, donde fue bautizada Bernadette, y el Calabozo, una antigua prisión que sirvió de morada temporal a la humilde familia de la pastora.

Los peregrinos se estremecieron después al ver al Pontífice, a través de las siete pantallas gigantes instaladas, avanzar a pie hacia la pequeña gruta de Massabielle, tercera etapa del Jubileo, sobre la que María ordenó a Bernadette construir la basílica del Rosario y convertir Lourdes en un lugar de peregrinación.

Flanqueado por varios cardenales y obispos, Benedicto XVI bebió el vaso de agua procedente del manantial de la gruta, a la que popularmente se le atribuyen propiedades curativas, que le tendió una monja vestida como la pastorcilla Bernadette.

El Papa, arrodillado, oró y recitó un Ave María, evocando el "grito de esperanza" que la Inmaculada Concepción pronunció en esa gruta en 1858.

En la Pradera del santuario, justo frente a la cueva, Benedicto XVI celebrará el domingo una misa en la que se esperan unos 150.000 peregrinos, algunos de ellos enfermos que acuden a Lourdes en busca de un milagro o de un alivio a su sufrimiento.

El lunes culminará el camino del Jubileo visitando el oratorio del hospital en el que Bernadette recibió su comunión y oficiará una misa para los enfermos, con lo que pondrá punto y final a su viaje a Francia.

Religiosa y Obituarios

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.