Profesionales de la Penitenciaría indican que al menos cien reos son psicópatas que dañan a otros.
En un edificio de dos plantas, con celdas bipersonales para 144 internos, ubicado a un costado de la Penitenciaría del Litoral de Guayaquil, se levanta un pabellón que funcionará “física y administrativamente” independiente de la cárcel.
Se lo considera de “máxima seguridad” y en sus instalaciones “bien podrían ser ubicados los reos que tienen psicopatías, porque sus vidas transcurren en hacer daño a los demás. Padecen de enfermedades irreversibles y necesitan tratamiento especial”, es la conclusión a la que llega un profesional de esa cárcel que prefiere no identificarse por temor a represalias de los presos que integran las conocidas “mafias” o “pandillas”, que en diferentes pabellones viven de la extorsión.
En esa cárcel el temor es permanente. Cuando analizan el porqué, lo que más recuerdan los internos, guías, empleados y autoridades son los crímenes de dos ex directores: Eddy Enríquez Saltos, ocurrido el 7 de julio del 2005; y Soledad Rodríguez León, el 27 de abril del 2007. En ambos casos se implicó a bandas de presidiarios.
Hacia reos de esa peligrosidad es que apunta un estudio que hace unos seis meses efectuaron autoridades del centro para determinar cuántos reos eran de alta peligrosidad y diariamente se dedican a agredir física y psicológicamente a compañeros, a quienes extorsionan o los “empeñan” desde el momento en que llegan a la cárcel y, bajo amenazas de muerte, los obligan a darles dinero.
Hoy, cuando el pabellón de “máxima seguridad” está terminado, ex directores carcelarios, como Francisco Banchón, coinciden en que con el traslado de los más peligrosos bajaría y hasta terminaría la inseguridad de los casi 4.000 detenidos del centro.
Al respecto, ayer el ministro de Justicia, Gustavo Jalkh, indicó que han enviado una comunicación a la Corporación para la Seguridad Ciudadana de Guayaquil (CSCG) para conocer detalles de esa construcción y esperan una respuesta para que el Consejo Nacional de Rehabilitación Social lo reciba.
“Tendremos que saber en qué condiciones se encuentra para oficialmente recibirlo”; “si merece un ajuste a nivel de seguridad que se haga, a nivel de los derechos humanos que se haga”, expresa, y asevera: “Entendemos que es un centro de máxima seguridad y si está listo, si cumple con todos los requerimientos a nivel internacional de los derechos humanos, será utilizado de inmediato”.
Según una investigación, entre internos de la Penitenciaría hay al menos cien reos que siembran el temor.
“Para esa selección habría que analizar el grado de frecuencia con que el interno ha sido sentenciado, características de peligrosidad que llegan a incluirse en grupos de enfermos mentales”, expresa el psicólogo Milton Montúfar, profesional que todos los días recibe en su consulta a internos que son víctimas de los extorsionadores de la Penitenciaría.