Mientras más personas acudan a sufragar, más votos necesitará el Sí para ganar el referéndum.
El referéndum del 28 de septiembre, en el cual los ecuatorianos aprobarán o rechazarán el proyecto de nueva Constitución, tendrá un actor oculto, pero que podría influir en el resultado final: el ausentismo.
En el artículo 23 del Estatuto de elección, instalación y funcionamiento de la Asamblea Constituyente se establece que el nuevo texto constitucional entrará en vigencia siempre y cuando obtenga la aprobación de, al menos, la mitad más uno de los sufragantes.
Los sufragantes son todas las personas que votan en el proceso electoral y los empadronados, a su vez, son quienes están habilitados para hacerlo.
Esto determina que, junto a los votos nulos y blancos, el ausentismo definirá la cantidad de votos necesarios para que el Sí gane en el plebiscito.
Por lo que mientras más ciudadanos acudan a sufragar, más votos necesitará el Sí para que el proyecto de Constitución entre en vigencia o viceversa.
Para el referéndum están empadronados 9'754.883 ciudadanos y cada punto porcentual implica cerca de 97.548 votos.
La historia electoral del país revela que el nivel de ausentismo se ubicó en promedio cercano al 25%.
Si se hace el cálculo matemático con ese porcentaje, el Sí necesitaría para ganar más de 3'600.000 votos.
Solo en la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales de 1984, el 17,45% de ciudadanos no votó.
Hugo Barber, director de la consultora Perfiles de Opinión, sostiene que el ausentismo es relativo y que no será un contrincante del Sí, debido a que no participa directamente en una elección.
“Desde el punto de vista electoral el Nulo y el Blanco sí se oponen a la aprobación de la nueva Constitución, pero estos sufragios no tendrán un porcentaje mayor al 10%, que es su nivel histórico”, refiere el encuestador.
El ex vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Medardo Oleas, cree que este tema no tendrá influencia en el resultado porque quien no comparece a votar no beneficia ni al Sí ni al No.
“Hay que aclarar que la mayoría de gente que vive en el Ecuador sí acude a sufragar; el problema surge por la cantidad de ciudadanos que han salido irregularmente del país”, explica el ex funcionario.
Se calcula que, actualmente, residen fuera del país unos tres millones de ecuatorianos, aunque solo están empadronados alrededor de 152.000.
Además el voto es facultativo para las personas de 65 años y analfabetos, pero ellos sí constan en el padrón, dice Oleas.
Esto lo comparte el actual presidente del TSE, Jorge Acosta, antes de SP. “Es un índice mentiroso. El ausentismo real es mucho más pequeño y bordea no más del 14%, que en el concierto electoral americano es bajísimo”, sostiene.
Por ejemplo, en 1988 el promedio en las dos vueltas presidenciales fue del 22%. En los procesos electorales más recientes el índice tuvo variaciones importantes: 24% en la segunda vuelta de los comicios presidenciales del 2006; 28,41% en la consulta popular de abril del 2007 y el 26,82% en la elección de asambleístas, en septiembre de ese año.
En ese último proceso, el ausentismo entre los empadronados en el exterior llegó al 75%, según datos del TSE.
APUNTES: Electorales
Provincia
La provincia del Cañar es la jurisdicción con mayor índice de ausentismo debido al flujo migratorio. En las elecciones presidenciales del 2002 llegó al 52%, mientras que en los procesos posteriores se ha mantenido en 44%.
Multa
Las personas que no acudan a votar sin ninguna justificación deberán pagar $ 12 ($ 8 de la especie del certificado de votación y $ 4 de la multa).
Certificado
Las personas que no voten por enfermedad deberán acudir a las oficinas del Tribunal Provincial Electoral de su jurisdicción y presentar el certificado de salud del IESS o de un centro de salud pública o la justificación correspondiente para solicitar el documento de votación.
Domicilios
Para el referéndum del 28 de septiembre se registraron 201.417 cambios de domicilio. Las autoridades del TSE esperan con esto aumentar el número de sufragantes.