viernes 12 de septiembre del 2008 Columnistas

Nulo

A estas alturas, creo que es muy difícil revertir la tendencia reflejada en las últimas encuestas publicadas según las cuales el Sí alcanzaría la votación requerida para la aprobación del proyecto de Constitución de la Pacha Mama y de los GBLT.

Así mismo, veo muy difícil que se revierta la tendencia en Guayaquil, que sería la única ciudad del Ecuador en la que el Sí fracasaría.

Por ello, ese temor difundido desde hace meses en el sentido de que el Gobierno y sus acólitos del resto de instituciones controladas e hipnotizadas por la gran maquinaria verde del siglo XXI podrían cambiar una vez más las reglas del juego y no considerar los votos nulos al momento de determinar el universo de votos respecto del cual el Sí tendría que alcanzar la mitad más uno de las preferencias, prácticamente se ha desvanecido. Aclaro que no por falta de intención sino por ya no ser necesario.

Entonces, amigo lector, quiero aprovechar esta ocasión para explicarle, a mi criterio,   qué puede representar el voto nulo frente a la opción de votar No en las próximas elecciones.

1.- Si usted está de acuerdo con que el Presidente de la República haya convocado a una consulta popular en contra de la Constitución Política, que haya reformado el estatuto de la consulta al margen del Congreso, que haya convocado a elecciones para elegir a una Asamblea Nacional Constituyente de Plenos poderes, antidemocrática e inconstitucional, Asamblea que al margen del mismo estatuto votado por el pueblo en las urnas, se arrogó funciones para legislar a través de mandatos, para destituir o cesar o recesar al Congreso Nacional, destituir funcionarios de control  y nombrar a dedo a sus reemplazos, autoasignarse las funciones del Congreso en “receso”, amnistiar políticos y ahora pretender seguir funcionando luego del referéndum a través de un inédito “congresillo”… usted tiene dos opciones:
a.- Votar Sí en el caso de que usted piense que el proyecto de Constitución elaborado por la Asamblea llena sus expectativas y constituye una esperanza de cambio y futuro para los ecuatorianos;
b.- Votar No si usted piensa que el proyecto, parcial o totalmente, es inconveniente para sus intereses, los de su familia y en general para el bienestar de los ecuatorianos.

2.- Pero si usted  desaprueba todo este proceso de mentiras, violaciones constitucionales, uso indiscriminado de los dineros del Estado para inundar lo medios de comunicación con la propuesta política del Gobierno, atropellos, abusos de autoridad y mecanismo de reivindicaciones ideológicas viscerales, su voto debería ser  Nulo.

Nulo significa según el diccionario de la RAE, “…Falto de valor y fuerza para obligar o tener efecto, por ser contrario a las leyes, o por carecer de las solemnidades que se requieren en la sustancia o en el modo…”.

Y precisamente todo este proceso es eso:  nulo,  por ser contrario a la Constitución, a las leyes y a normas éticas y morales cuyo ámbito es superior incluso al legal.

Cuidado luego de toda esta aventura revolucionaria, los encuestadores de Carondelet suman los votos por el Sí y por el No y concluyen que representan en conjunto un voto “convalidador” a favor del proceso de las mentes brillantes y los corazones ardientes… Mucho ojo.

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