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JUEVES | 11 de septiembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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El voto responsable

En estas nuevas elecciones que se aproximan (la tercera en dos años), las  posiciones de los que están a favor y en contra, lamentablemente, se han vuelto más antagónicas.

Y es que en el país se han despertado peligrosas pasiones. Las frustraciones de unos están siendo canalizadas con odio hacia los que son señalados como culpables de todos los males. La mayoría de ecuatorianos que no somos políticos, pelucones  o revolucionarios.

Debemos votar con responsabilidad. ¿Cómo los cambios propuestos en esta nueva Constitución permitirán una base para resolver los problemas de los ciudadanos?, por ejemplo, ¿sistemas de salud modernos y dignos?, ¿educación de calidad internacional?, ¿más y mejores oportunidades de empleo?, ¿paz interna?, ¿seguridad jurídica y respeto a los derechos fundamentales?, ¿unión entre ecuatorianos? Ni con declaraciones, ni con buenas intenciones, ni por la fuerza, ni con revanchismos, y ni echando la culpa a otros  se pueden alcanzar el desarrollo, el bienestar y la equidad que todos anhelamos.

Rodrigo Aguiar,
Guayaquil

Visiones políticas I

Esta es la historia de una campesina pobre que llegó a Guayaquil hace sesenta años y se puso a vender caramelos en un charol.

Con esfuerzo logró que su hija terminara la secundaria, quien con sus conocimientos convirtió el negocio de su madre en una pequeña tienda. Con esta mejora en su situación, después ella, a su vez, consiguió pagar la universidad a su hija, quien se graduó de economista y trabajó hasta que el pequeño negocio iniciado por su abuela pasó a ser un supermercado. Se compraron un carro y una casa. Ahora merecen el desprecio del Gobierno. Se convirtieron en “peluconas” culpables de la pobreza del país.

¿Por qué este Gobierno condena a la gente que progresa?, ¿será que le conviene que siga la pobreza para que los electores dependan de su limosna y el bono sea su única esperanza?, ¿será por eso que no  han generado  trabajo? ¿Y por qué la propuesta de Constitución quiere controlar la educación “ejerciendo su rectoría”?, ¿acaso le perjudicaría que las masas tengan educación porque pondrían   en duda los mensajes del Gobierno y se preguntarían cuántos hospitales se hubieran construido con los millones que el Estado invierte en publicidad?

¿Acaso se darían cuenta de que el modelo propuesto por este Gobierno ya fue probado y fracasó décadas atrás en otros países? ¿Será que con  formación la mayoría se cuestionaría por qué si venera tanto a Hugo Chávez, a Evo Morales y a Daniel Ortega, nadie arriesga su vida para emigrar a Venezuela, Bolivia o Nicaragua? ¿Será que se preguntarían en qué los benefició que incauten empresas a banqueros si ellos siguen en la misma pobreza? ¿Será que un público con más conocimientos se preguntaría dónde está el excedente del dinero ingresado por el petróleo, y qué pasará el día en que baje su precio? ¿Será capaz un grupo político de aprovecharse del bajo nivel de educación de un país y encima fomentarlo? ¿Queremos un Gobierno que celebra la pobreza y condena al que progresa?

Gabriela Wright,
Guayaquil

Por la prensa me informé de que el régimen en su afán de defender lo indefendible  logró un ¡prodigio!, le pusieron sonido a palabras jamás expresadas por una joven sordomuda.

La mostraban insultando, en un video editado, para convencernos de que estudiantes –por el No– de la Universidad Católica de Guayaquil habían sido causantes de los penosos incidentes que ocurrieron en la misma.

Si tamaña falsedad no es corrupción, ¿qué es? En consecuencia de los mismos hechos violentos que se dieron el 16 de agosto en ese recinto universitario, se informó a la ciudadanía que dos policías eran los culpables y que ya estaban bajo arresto castigados, por supuestamente  actuar por su cuenta. Dos policías  pagaban por el desaforado mensaje que envió su “majestad”. Nuevamente, en nuestro país, la cuerda se rompió por lo más débil. Si esto no es  infamia ni la corrupción de siempre, ¿qué es?

Observo que  la mentira, la violencia y la corrupción no son medios que se puedan justificar, aunque digan que se usan “por el momento” para acabar con el corrupto sistema anterior, porque siempre terminan contaminando al que los emplea.

Hace años obtuve el título de abogada en la Universidad Católica  de Guayaquil, mas hoy hago estas reflexiones en razón de un título mayor: el de madre. Deseo apasionadamente un país  justo, sin desequilibrios económicos como los actuales, la reivindicación de la educación fiscal primaria y secundaria para que vuelvan a salir de sus aulas personas justas y bien preparadas. Al momento aún es posible, si los fundamentalistas del lado que  sean recapacitaran y trataran de entender de respeto y convivencia. No permitamos que nos separen en parcelas de odio. ¡Todos somos parte de la nacionalidad ecuatoriana! No hay que dejarse arrastrar a la  estéril violencia. En las luchas fratricidas la espiral de la venganza es muy difícil de parar.

Colombia Huerta Ortega,
Guayaquil

Visiones políticas II
Los mismos jóvenes que promocionan el No  están motivando la reacción contraria de la ciudadanía al haber profanado algunos monumentos respetables de la ciudad, poniéndoles pancartas alusivas a su preferencia; y en los últimos días, peor aún, haber colgado grotescos monigotes en algunos puentes.

Seguro, esta vergonzosa manifestación ha merecido el total rechazo de los guayaquileños y solo demuestra la escasa cultura de los ejecutores, y la negación de sus valores cívicos. No debemos temer al cambio.  La nueva Constitución traerá mejoras sociales, como la participación de la ciudadanía en niveles de control y decisión en esferas estatales; antes solo participaban los de siempre que se turnaban en círculo vicioso para defender sus intereses particulares. A esta gente no le conviene el cambio.

Desde el régimen  de Roldós-Hurtado, casi 30 años atrás, se promocionó con grandes rótulos a la entrada de la población de Atahualpa la construcción de una megaplanta procesadora de petróleo con la que obtendríamos –para el consumo del país y con posibilidades de exportación– todos los derivados del crudo, incluyendo plásticos, fertilizantes, gas, etcétera. Mas, grandes mafias se opusieron al proyecto anteponiendo sus mezquinos intereses ante el desarrollo del país. Asimismo, por más de 20 años le ha costado al país, en beneficio de pocos mafiosos, millones de dólares para mantener el almacenamiento de gas importado en barcos arrendados frente a las costas ecuatorianas. No hubo un gobierno patriota que pusiera freno a este festín para imponer la construcción de la infraestructura necesaria para un mejor, más económico y más seguro almacenamiento en tierra; que hace mucho tiempo habría estado pagado con esa misma plata del arrendamiento.

Este régimen  se decidió por ejecutar estos proyectos en beneficio del país  y está muy bien hecho. ¿Acaso no es suficiente esta actitud de cambio que fracturó la estructura de esas mafias? ¿Acaso no son dignos de apoyo y reconocimiento las acertadas políticas de recaudación de impuestos, por las que más pagan los que más ganan, y crear la cultura tributaria en todos los niveles productivos? Estas y otras políticas gubernamentales de alto contenido social que antes no se implementaban, son suficientes para apoyar al Gobierno del economista Correa y la nueva Constitución que él mismo promovió, haciendo eco del clamor de cambio de todo el país. Sí es necesario un cambio para dejar atrás a los círculos político-económicos que no han querido progreso para los ecuatorianos. Seamos positivos por el cambio y consecuentes con quien valiente y decididamente lo ha propuesto y defiende. Votaré Sí.

Jorge Nazri Adum Bravo,
ingeniero civil, Guayaquil.

No es posible callar ante dictadura disfrazada de democracia, donde todo aquel que no piensa igual que ‘su majestad’ es majadero, antidemocrático, hijo de la oligarquía o hasta infiltrado, en el caso de quienes fueron sus coidearios y que –a Dios gracias– se dieron cuenta de la realidad de la persona en quien confiaron.

La decepción es grande, no solo por quien lastimosamente nos gobierna, y ha demostrado hasta la saciedad que su ego supera la madurez que debería tener por el cargo que ostenta; sino por la inmadurez política de nuestro pueblo al que le están disfrazando el discurso y vuelve a creer a ciegas.

No es posible confiar en un Presidente que se aprovecha de malos recuerdos para implantar sus ideas  y que ha acogido en su Gobierno a muchos miembros de la tan temida partidocracia; un Presidente que se dijo cristiano para congraciarse con un pueblo consagrado a Dios, pero que olvidó que los plenos poderes son solo terrenales y hoy se siente omnipotente. No nos dejemos confundir. Ecuador le pertenece a su gente. Los gobernantes de turno son solo administradores de nuestros bienes, no nuestros dueños. No nos dejemos intimidar, no permitamos que nos utilicen para saciar frustraciones. Ecuador necesita un cambio, sí, pero el verdadero cambio no se dará por el lirismo de una nueva Constitución, que seguro no será la última; sino por el actuar verdaderamente democrático y honesto de su gente, especialmente de sus gobernantes.

Gisella García de Criollo,
Guayaquil

Visiones políticas III
Trato de diferenciar lo que es la ley y lo que es la justicia. Pienso en artículos, refiriéndose al atraco bancario, que avizoraban impotencia de ver cómo las leyes de la Constitución del 98 no permitían sancionar con justicia a ladrones bancarios por más denuncias que se hacían; pues las leyes estaban hechas para proteger al atraco y a los atracadores.
Hoy, que en la Constitución del 2008, elaborada en la Asamblea de plenos poderes, se emiten mandatos y leyes que permiten, ahora sí, sancionar con justicia el saqueo bancario, leo asombrado en editoriales, criterios muy respetables que cuestionan la ilegalidad e ilegitimidad de la nueva Constitución.

Nadie niega que pueda haber errores, pero nadie puede negar que es mejor que la Constitución del 98 con la cual ciertos jueces, banqueros y empresarios disfrazaban la corrupción valiéndose de las leyes, y se burlaban de la justicia.

Mario Flores Nieto,
ingeniero, Durán

Creo que la mayoría de los ecuatorianos esperábamos un verdadero cambio a través de una Asamblea Constituyente capaz de expedir una Carta Magna cuyo contenido reflejara precisión de conceptos, sabiduría y disposiciones que nos permitiera a los ecuatorianos vislumbrar una vida mejor.

Lamentablemente, con excepción de un reducido número de ex asambleístas, la Asamblea estuvo integrada por personas desconocedoras del Derecho Constitucional, por elementos llenos de prejuicios y desconocedores de la gramática, quienes aprovechando de nuestra defectuosa democracia, encontraron la oportunidad de llegar a imponer disposiciones disparatadas, expresiones incomprensibles, etcétera: el artículo 68 redactado, concede a “dos personas libres de vínculo matrimonial los mismos derechos que tienen las familias constituidas mediante matrimonio”,  el 74 otorga “derechos” a la naturaleza, en lugar de haber dispuesto “obligaciones” de las personas con la naturaleza. El  244 sobre las autonomías, impide que una sola provincia pueda ser autónoma y para el caso de una región autónoma integrada por dos o más provincias, impone tantas condiciones que al no poder cumplirlas, seguramente impedirá  también el establecimiento de las autonomías. Y lo peor del caso es que el pronunciamiento popular (referéndum) queda para el final, después de haber cumplido con todas las condiciones, en vez de que la consulta se realice al principio.

El artículo 283 menciona una “organización económica popular y solidaria”, y el 347 un “analfabetismo puro, funcional y digital”. ¿Qué han querido significar tales expresiones? Se pretende imponer la difusión de idiomas y prácticas ancestrales procurando mantenernos atrasados, cuando lo necesario es incorporar a las minorías indígenas a la modernidad, difundiendo entre ellos idiomas y costumbres de uso universal y manteniendo, si así lo desean, su idioma y costumbres.

Felipe Orellana Albán,
economista  agr., Guayaquil

¿Cómo es posible que en este país, escudándose en los derechos humanos, se proteja a quienes mantuvieron al Ecuador en zozobra bajo el membrete de Alfaro Vive Carajo y se cree una “Comisión de la Verdad” para defenderlos?

Actos delincuenciales más bien se deben combatir, sea en cualquier gobierno. En el mundo entero se lucha contra la subversión, pero en Ecuador se los quiere defender, ¿o es que queremos la anarquía, la delincuencia  y que esta sea una tierra de nadie? ¡No!

Los derechos son para todos, ¿o es que la policía tiene que morir en las calles? ¿Y los ecuatorianos ricos, pobres o como se nos llame  tenemos menos derechos que ese tipo de gente? Apoyemos gobiernos de ideas claras y no llenos de odios y resentimientos. Seamos sensatos, saquemos al pueblo de la miseria sin demagogias y mentiras. Da pena  ver a  nuevos políticos hablar de la partidocracia,  cuando la mayor parte de los mismos ha pertenecido a la misma.

Que Dios nos proteja de una nueva Constitución llena de cambios para mal de nuestros hijos, nietos y futuras generaciones. No apoyo una Constitución manoseada entre gallos y medianoche.

Luis Vascones,
Eloy Alfaro,  Durán

Visiones políticas IV
Nuestro país es testigo de un choque de visiones: la pugna entre la postura del Gobierno y la oposición.

Nos referimos al verdadero choque subyacente entre la visión socialista que sostienen los ideólogos del régimen vs. la visión liberal que, en justicia, no ha sido articulada ni por la oposición ni por los sectores llamados a hacerlo. Ahora ambas visiones –la socialista y la liberal– quieren que el país se desarrolle. El problema está en que se tienen distintas perspectivas sobre cómo lograrlo.

 Es justo decir que los socialistas  tienen más confianza en el Gobierno que nosotros; en realidad los liberales nos caracterizamos por desconfiar de la concentración de poderes en los gobiernos (cualquiera que  sea), y depositamos nuestra confianza en la libertad de los ecuatorianos. Nos referimos a la libertad de elegir nuestros destinos con  responsabilidad; escoger el tipo de educación que queremos para nuestros hijos; que nuestros hijos escojan la carrera académica que desean  (y no la que el Gobierno desde el Senplades fomente); ahorrar, invertir o gastar nuestros ingresos que tanto nos cuestan conseguir, en vez de que el Gobierno los gaste por nosotros.

No somos anti Estado, solamente no queremos un Estado más allá del que los ciudadanos podemos financiar.   Pensamos que se trata de ser responsables con las generaciones futuras porque al final, la factura del irresponsable gasto público la pagaremos  los ecuatorianos. Queremos que el Estado no haga aquellas cosas que el sector privado las puede hacer mejor y más económicamente. Queremos un Gobierno eficaz y transparente que haga lo que tiene que hacer, pero no más; porque sabemos por experiencia que lo hará mal.

Todo se reduce a una pregunta: ¿queremos un Estado con  más poder  o queremos una sociedad más libre?

Pablo Arosemena Marriott,
Guayaquil

Los inconvenientes del proyecto de Constitución no vienen por el lado de si invoca o no el nombre de Dios, si es o no abortista, si protege o no las uniones homosexuales...

Lo grave son los problemas de la autenticidad del proyecto, o sea, si en su elaboración intervinieron asesores extranjeros, si se dictaron textos por fuera de la Asamblea, si esta cumplió o no a cabalidad su cometido, si es o no legal y constitucional el régimen de transición, si da o no demasiados poderes al Presidente; en seguir viejas prácticas de la justicia, el golpe certero a la existencia de la Corte Suprema de Justicia por una Corte Constitucional afecta al Gobierno; designar el Ejecutivo a través de un ente fantasmal de los órganos de control, y el poder total para un partido que antes del economista Correa no existía; como no existían para la política nacional  muchos de sus líderes y otros que se deben a la mentada partidocracia. Conglomerado que va por el poder total sin importar, como ha dicho uno de sus mejores valores, Alberto Acosta, a pesar del pobre papel al que quedó reducido por la soberbia del máximo líder  que el poder total embrutece. Votaré por el No.

Héctor San Martín Jordán,
doctor,  Quito

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Guayaquil
Bingo

La Fundación Piedad Vargas de Jungbluth, para niños con cáncer, hará el 17 de septiembre, a las 15:00, un bingo benéfico en el Círculo Militar, ubicado en Circunvalación Norte 206, Urdesa Central.  Información al  227-4801 y (09) 437-1928.

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