- SEP. 11, 2008 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Según el Secretario de Estado, las rejas en cada tienda de barrio son un gasto inútil; las puertas con doble y triple seguridad son innecesarias; los padres pueden enviar a sus hijos al colegio tranquilos y las mujeres son libres de transitar sin temor a que las violen.
Lamentablemente, la realidad es terca y nos impide compartir el optimismo del Ministro. En los últimos meses, se observa claramente una tendencia a que el delito se manifieste a través de oleadas, y desde hace un par de semanas atravesamos por uno de esos picos. Allí están como prueba las víctimas, a quienes nadie les pide su opinión.
Confiemos en que la Policía conoce bien la realidad, en que se esforzará para mejorar su trabajo a pesar de la calma que se les quiere infundir y en que esta nueva ola de crímenes dure menos que otras.