Jueves 11 de septiembre del 2008 | 15:46 Internacionales

Memorial en el Pentágono

Agencias | WASHINGTON

Miles de personas se reunieron este jueves para participar en la inauguración del primer memorial a las víctimas del 11 de septiembre en el Pentágono, cuando un avión secuestrado se estrelló contra el departamento de Defensa, dejando 184 muertos además de los cinco secuestradores.

El presidente de EEUU, George W. Bush, calificó hoy el 11 de septiembre de 2001 como "uno de los peores días en la historia de Estados Unidos" en el acto de inauguración en el Pentágono de un monumento en recuerdo de las 184 personas que murieron allí en esa jornada.

En un discurso pronunciado hoy ante unas 12.000 personas, entre familiares y compañeros de las víctimas, Bush aseguró que ese día también "vio alguno de los actos de más valentía en la historia de EEUU".

El presidente destacó que, desde entonces, "han transcurrido 2.557 días sin un ataque terrorista en territorio estadounidense".

El 11 de septiembre de 2011 un grupo terrorista tomó el control de un avión de la aerolínea American Airlines y lo condujo a estrellarse en el gigantesco edificio al sudoeste de Washington donde tiene su sede el Departamento de Defensa.

Ese mismo día otros comandos estrellaron dos aviones en el World Trade Center de Nueva York, mientras que los pasajeros de un cuarto avión comercial controlado por terroristas se enfrentaron a los captores y la aeronave se estrelló en Pensilvania.

El mundo cambió para siempre

"Hace siete años, a esta hora, un avión condenado se precipitó desde el cielo, partió la roca y el acero de este edificio y cambió nuestro mundo para siempre", dijo Bush, antes de agregar que "los años que siguieron han visto que se hizo justicia a los malvados y han visto batallas en tierras lejanas".

En esta línea, aseguró que cada años, el 11 de septiembre, "nuestros pensamientos regresan aquí, donde recordamos a los que murieron y les dedicamos este monumento que consagra su memoria".

El lugar de la conmemoración está ubicado en uno de los aparcamientos del Pentágono, frente a la fachada demolida e incinerada por la explosión del Boeing 757 que llevaba a 53 pasajeros y seis tripulantes (excluidos los cinco terroristas), mientras que otras 125 personas murieron en el edificio.

Los familiares de las personas que murieron el 11 de septiembre en el ataque terrorista al Pentágono, recibieron pases con ingreso al llamado parque de la conmemoración, que contiene 184 esculturas.

"Que no quede duda: a esas personas las mataron porque eran estadounidenses", afirmó en la misma ceremonia Donald Rumsfeld, quien era entonces el jefe del Pentágono.

El ex titular de Defensa manifestó que "este edificio se convirtió en campo de batalla. Nuestra nación conoció la noche, nuestra nación unida forjará el alba".

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