Miércoles 10 de septiembre del 2008 Cine

Realidad del cine uruguayo

Crítico de cine brinda charla dentro de muestra

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El crítico de cine y directivo de la Cinemateca Uruguaya, Manuel Martínez, visitó Quito y Guayaquil, donde ofreció la conferencia ‘La experiencia de un cine nacional en Uruguay’.

Las cintas se exhiben en las salas de Ochoymedio de Quito y Guayaquil. En la segunda ciudad habrá funciones hasta mañana.

Whisky, El viaje hacia el mar, Pepita la pistolera, Mataron a Venancio Flores, El pequeño héroe de Arroyo, 25 watts, El baño del Papa y La espera son algunas de las producciones uruguayas seleccionadas para proyectarse en la muestra Tributo al cine uruguayo, organizada por la sala Ochoymedio.

Todas esas películas se exhiben desde el pasado 5 de septiembre y hasta el 29 de este mes en las salas Ochoymedio de Quito de La Floresta y Ventura Mall; mientras que solo las tres últimas se presentan desde ayer hasta mañana.

El crítico de cine uruguayo y directivo de la Cinemateca de su país natal, Manuel Martínez, brindó en ambas ciudades la conferencia ‘La experiencia de un cine nacional en Uruguay’. Comenta que el país del cual es originario y Ecuador tienen similares realidades cinematográficas, pero distintas realidades sociales y culturales.

“Es la misma historia de siempre, el creador de aquí y de allá tiene la necesidad de expresarse y las películas, tengan o no tengan presupuesto, se hacen igual, y a veces son mejores las que contaron con bajo o ningún presupuesto y no tuvieron el apoyo, que aquellas que son caras y sí contaron con el dinero para hacérselas”, sostiene.

Indica que en Uruguay no existía un cine nacional permanente y atendido, “en eso se parece a la historia del cine en Ecuador”. En su país natal, añade, hay un movimiento de cine liderado por jóvenes realizadores, que empieza en 1993, y la muestra que se exhibe en las salas Ochoymedio de Quito y Guayaquil recoge ese “renovado sentir del cine uruguayo”.

Martínez expresa que le parece interesante saber que su país natal, así como Ecuador y otras naciones de Latinoamérica, han impulsado su propia producción cinematográfica. “Esto se remonta a la época de la formación de la Unión Europea (1993), cuando se borran las fronteras nacionales y las identidades culturales quedan sometidas a un proyecto de imagen global, entonces los países buscan promover expresiones nacionales identificatorias”.

Explica que Ochoymedio ha llevado filmes ecuatorianos para proyectarse en un festival de cine en Uruguay y, a través de ese intercambio de producciones, percibe que “sí hay un interés de conocer lo que produce el otro y que refleja cómo es el montevideano y cómo es la gente del interior del país”.

Sostiene que Ecuador y Uruguay tienen problemas parecidos en el ámbito cinematográfico, “ya sean de mercado, dinero para producciones, cadencia quizá de los marcos adecuados para incentivar la realización de películas”.

El crítico de cine considera que ninguno de los dos países posee una industria cinematográfica porque no hay la suficiente cantidad de consumidores de cine nacional, que es uno de los principales factores para que esta exista.

NOTAS

APORTE ECONÓMICO
El proyecto Ecuador bajo tierra, el otro cine ecuatoriano, creado y dirigido  por Ochoymedio, recibió el aporte de 35.000 dólares de la Fundación Príncipe Claus de Holanda, luego de  ser elegido entre cientos de proyectos de desarrollo cultural enviados por personas y organizaciones, principalmente de África, Asia, América Latina y el Caribe.

PROGRAMACIÓN
Hoy, a las 19:30, en la sala Ochoymedio en Guayaquil (Supercines Los Ceibos), dentro de la muestra Tributo al cine uruguayo se exhibe la cinta El baño del Papa.

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