Israel ha aprobado exenciones fiscales para atraer al país a nuevos inmigrantes judíos y hacer regresar a israelíes que residen en el extranjero, informaron hoy los medios locales.
El Parlamento israelí (Kneset) ratificó este martes por unanimidad una reforma fiscal que contempla exenciones fiscales durante diez años sobre el dinero ganado fuera del país, con el fin de aproximar el regreso de sus residentes en el exterior y de hacer más atractiva la "aliá" (acogida por el Estado de Israel de todo aquel que demuestre tener al menos un abuelo judío).
Las exenciones afectan a los ingresos por salarios o negocios obtenidos en el extranjero, así como a intereses, dividendos, rentas y ganancias capitales, y amplia el plazo de cinco años existente hasta ahora, informa el diario Haaretz.
Además, en el caso de israelíes que residan en extranjero, a los que hasta ahora se les exigía demostrar al menos dos años de residencia en otro país, ahora sólo se les pide probar que viven al menos 183 días al año fuera de Israel.
Si bien el plan debería ser aplicable para los casos de inmigración o retorno tras su aprobación, se contempla la opción de hacerlo retroactivo para que no suponga una discriminación hacia las familias que han llegado a Israel este mismo año en las migraciones organizadas con motivo de la celebración del 60 aniversario del nacimiento del Estado judío.
Según un estudio difundido ayer por el Ministerio de Absorción, los israelíes que regresan del extranjero ganan más y sufren menos desempleo en Israel que los nacionales que nunca se han ido del país.
El análisis, que estudia los casos de 18.000 israelíes que han regresado a casa, demuestra que su media salarial es de 1.800 euros frente a los 1.400 de los que siempre han vivido aquí, y que el índice de empleo de los primeros es del 70%, frente al 53% de los segundos.