Un campesino polaco de 45 años fue detenido ayer por haber mantenido durante los últimos seis años a su hija encerrada en un cuarto de la casa familiar en una relación incestuosa de la que nacieron dos niños que el padre obligó a dar en adopción.
Las autoridades conocieron los hechos tras las denuncias de la propia hija, que hoy tiene 21 años, y su madre, la esposa del detenido, que decidieron revelar el infierno que se vivía en su casa de Grodziska, una aldea al este de Polonia.
Este dramático caso recuerda a lo sucedido en Austria, donde el perito electricista jubilado Josef Fritzl mantuvo secuestrada en un sótano a su hija, en un cautiverio durante el que nacieron siete hijos fruto de la forzada relación incestuosa.
El aldeano obligó a su hija a mantener relaciones sexuales, de las que finalmente nacieron dos niños, uno en el 2005 y otro en el 2007, que fueron dados en adopción por orden del propio padre y contra la voluntad de la madre.