Evidentemente Mike Tyson, Al Capone, Paris Hilton y Michael Jackson son “íconos” de la cultura popular norteamericana. Pero ¿qué dirían los argentinos si Estados Unidos fuese el invitado principal a un evento cultural en Buenos Aires y montara su participación en torno a estas figuras? Me imagino: afrenta imperialista, muestra de la decadencia norteamericana, efecto del neoliberalismo… no escatimarían adjetivos para calificar el uso de un espacio de cultura para una exhibición de fetiches de consumo masivo.
Bien, sucede que en el año 2010, la República Argentina será la invitada principal a la Feria del Libro de Frankfort, la famosa Frankfurter Buchmesse, el evento más grande del mundo en su clase. Y que una comisión designada por el gobierno del matrimonio Kirchner ha decidido que la participación argentina deberá centrarse en las figuras del Che Guevara, Maradona, Evita y Gardel. Tal improcedencia demostró, una vez más, que la nueva izquierda latinoamericana es incapaz de entender lo que es cultura, pues cree que esta solo está constituida por las manifestaciones políticamente funcionales a su demagogia.
Muchas voces protestaron por tan sesgado disparate. Se dijo que Jorge Luis Borges era la figura cultural argentina más universal y que debía incluírsele. El régimen aceptó la sugerencia añadiendo al genial ciego a la “banda de los cuatro” y poniendo de su parte a Julio Cortázar. O sea “le compusieron peor”, porque la lista que antes era banal ahora es grotesca al mezclar a dos de los mayores escritores del continente con un bandolero, una atracadora de fondos públicos, un cantante francés y un deportista cuyas patologías le quitan todo viso ejemplar.
No extraña que semejante estulticia provenga de un gobierno que preside una señora cuya única destreza conocida es el shopping. ¡Y esto en un país de la riqueza cultural de Argentina! En la nación que produjo a más de Borges y Cortázar, escritores de la talla de Sábato, Sarmiento, Quiroga, Güiraldes, Hernández, Walsh, Bioy Casares, Arlt... que ha tenido pensadores tan consistentes como Bunge, Alberdi, Ingenieros… músicos como Piazzolla y Ginastera… en fin, no hay campo de las ciencias y las artes en el que el país más culto del continente no haya producido gigantes. Pero no, resulta que esto no vale y que más interesantes son las ametralladoras, las uñas largas y la cocaína.
Ahora, no creo que quienes realmente piensan en ese curioso gobierno de alcoba hayan hecho esto por giles. Es conocido el desprecio provinciano de Kirchner (del que realmente gobierna, del marido) por la opinión mundial, por eso en este caso tampoco interesa lo que piensen los alemanes o el mundo de la cultura. No, lo importante es ganar réditos casa adentro y para ello hay que aupar figuras que legitiman el desastre moral del peronismo del siglo XXI. Y ahora sucede que a este señor, con poca o ninguna pericia en el manejo de las relaciones internacionales, el Ecuador lo candidatiza a la presidencia de la todavía descerebrada Unasur, Unión de Naciones de América del Sur.
Coloquialmente diré: “¡‘Sos’ amigos que nos hemos ido a conseguir!”.