El equipo canario iniciará mañana la disputa del mayor cetro nacional de básquet ante Espe, en el coliseo Voltaire Paladines.
Tras seis años de ausencia, el equipo de básquet de Barcelona golpea con fuerza el balón sobre las duelas. En 34 partidos (del torneo abierto, el oficial y la liga nacional) ha ganado 30 y ha perdido solo 4 juegos. Mañana disputará la final contra Espe.
Pero su entrenador, Enrique Zeballos Márquez, mantiene la modestia del plantel: “Barcelona no es un dream team. Es un equipo normal, que se esfuerza día a día para lograr sus objetivos. En el camino también tocará perder, pero al analizar el final del año, queremos que sea más lo ganado que lo perdido”.
Al iniciar el reto, en febrero pasado, Zeballos destaca que el grupo siempre se planteó la meta de vencer: “Nos propusimos ganar el torneo abierto y lo hicimos; luego el sénior, y quedamos campeones. Ahora estamos en la final de la liga. Los resultados se están dando, pero hay que tender paciencia y esforzarse muchísimo”.
En comparación con UTE y Espe, rivales de la liga nacional, “estamos en desventaja. Ellos llevan seis, siete años con el mismo cuerpo técnico. Nosotros somos un equipo joven, desde el cuerpo técnico.
Nunca he dicho que soy el mejor entrenador, pero tampoco el peor”.
Zeballos no se siente solo. Pondera mucho el apoyo de su padre y asesor, Enrique Caballito Zeballos, y mucho más “el apoyo de la dirigencia, desde el presidente del club, Eduardo Maruri”.
Con sueldos
“En Barcelona se quiere hacer las cosas de manera profesional”, anota. Por eso los jugadores perciben un sueldo y tienen casi las mismas facilidades que el equipo de balompié (viajan a Quito en avión, usan el bus del club y reciben atención del cuerpo médico de fútbol).
“Esto ha elevado la autoestima y ánimo del equipo. Ya queremos que sea martes (para medir a Espe)”, comenta Zeballos.