Con su popularidad por los suelos, el primer ministro laborista Gordon Brown reunió el lunes excepcionalmente a su gabinete en Birmingham, centro de Inglaterra, en un intento de retomar la iniciativa en momentos en que el país afronta la peor crisis de las últimas décadas.
Una reunión del Gobierno fuera de la capital británica no tiene precedentes desde 1921, cuando el entonces jefe de Gobierno, David Lloyd George (1863-1945), convocó a sus ministros en Inverness, en Escocia, para analizar la renuncia de Irlanda a la monarquía británica.
La reunión fuera de Londres pretende demostrar que el gobierno laborista está a la escucha de los británicos, pero se celebra bajo la sombra de la recesión, dos semanas después de que el ministro de Finanzas, Alistair Darling, admitiera que el Reino Unido afronta posiblemente la peor crisis económica en 60 años.
La convocatoria en Birmingham coincide además con el congreso anual de la central sindical Trades Union Congress (TUC), que se desarrola en Brighton, al sur de Inglaterra, donde los sindicatos presionan al gobierno con huelgas y protestas si no responde a los reclamos de los asalariados.
Poco antes de la reunión con sus ministros, Brown aseguró en Birmingham que el Reino Unido puede superar la actual crisis económica y emerger como un país más fuerte, pero subrayó que ello requerirá un esfuerzo conjunto.
El primer ministro, cuyo liderazgo es impugnado incluso en las filas de su propio partido laborista, aseguró también que él es el más adecuado para liderar el país en un "asombroso periodo de cambio".
Gran Bretaña "va a salir adelante, pero debemos trabajar juntos en este mundo asombrosamente cambiante que nos está golpeando a todos", declaró el jefe del Gobierno poco antes de la reunión con sus ministros, que quiere dar una imagen de unidad del partido, que va una veintena de puntos detrás de los conservadores en las intenciones de voto.
El ministro de Relaciones Exteriores británico, David Miliband, que hace unas semanas se perfiló como un claro candidato a remplazar a Brown, afirmó el lunes su apoyo al primer ministro, afirmando que está "totalmente convencido" de su capacidad para llevar a los laboristas a una victoria en las elecciones venideras.
Se preveía que el premier británico anuncie en Birmingham medidas para impulsar la economía, entre ellas un programa de apoyo a las industrias.
La semana pasada, el Gobierno británico salió al rescate del sector inmobiliario para tratar de aliviar la peor crisis en el sector en los últimos 18 años, anunciando medidas como la supresión de un impuesto a la compra de viviendas y ayudas para facilitar la compra de pisos y el pago de hipotecas.