Pero al evocar el turismo la mente de Nixon García, líder del grupo de teatro mantense La Trinchera, gestores de este espectáculo internacional que cumple dos décadas, recuerda sus experiencias en diciembre del 2006 como invitado del grupo uruguayo El Galpón, uno de los más tradicionales de Montevideo y de todo Uruguay.
Su intención era aprender sobre la vida artística de la capital charrúa, para lo cual recorrió las salas de teatro más emblemáticas de la urbe, como el Teatro Circular. “Es una sala con una gran tradición y una forma muy particular, por lo que las puestas en escena se realizan respetando esa característica”, señala el artista manabita sobre esta sala tan criticada en sus inicios hace 54 años –debido a que eliminaba la exhibición frontal hacia el público– y que después, durante la dictadura militar (1973-1985), sus obras sirvieron de caja de resonancia de las inconformidades del pueblo uruguayo, pero sin descuidar el elemento estético.
Romper los esquemas propuestos es una de las misiones del artista, señala García, quien en su recorrido como viajero disfrutó de las calles tranquilas de un Montevideo que en sus edificios rinde tributo a lo moderno y antiguo.
“El puerto marítimo es un homenaje al pasado; sus instalaciones parecen castillos coloniales que se asoman al río de la Plata”, indica este profesional que en los mercados populares encontró los mejores asados. Por cierto, los uruguayos se jactan de una afición por el asado más profunda que la de los argentinos, al igual que por su costumbre de beber el mate”, indica sobre esa infusión de hierbas que los uruguayos comparten en todo momento.
“Te llenan el recipiente con la bebida y te lo pasan para que te lo termines todo. Al principio, yo solo tomaba un sorbo y lo pasaba de nuevo”, recuerda García con una sonrisa sobre sus colegas uruguayos. Algunos de ellos se presentarán en el festival manabita, el cual comparte funciones con eventos similares en Guayaquil y Quito.