La Revista - Logo
Edición del DOMINGO 7 de Septiembre del 2008 EL UNIVERSO inicio e-mail
::::::::: M E N Ú ::::::::::
    Portada
    Tendencias
    Salud
    Sociedad
    Piqueo de la semana
    Consultorio
    Dr. Tecno
    Lo Nuevo
    Columnistas
    Gente de cine
    Cuerpo y Alma
    Destino
    Moda
    El Aguacate
    Libros
    De Cine y Del Resto
    Gastronomía
    Cocina de Patricia
Gastronomía 
Unas simples recomendaciones
ampliar imagen ampliar imagen

Imprimir esta noticia Enviar noticia por e-mail
Texto: Epicuro | epicuro@eluniverso.com

Creo que debo, más que  críticas, ofrecer sugerencias positivas a un sitio (Jumbo) que podría, con un mínimo de imaginación, mejorar considerablemente su imagen”.

A nuestra llegada, un domingo por  la noche, el restaurante casi vacío no inspiraba mayor entusiasmo. Creo que debo, más que  críticas, ofrecer sugerencias positivas a un sitio que podría, con un mínimo de imaginación, mejorar considerablemente su imagen.

Aquella impresión de encontrarnos expuestos a la vista sería solucionada si tan sencillamente se pudiera correr las cortinas. La sensación de vacío desolador se arreglaría poniendo plantas, creando un ambiente de vida, matizando con verde la frialdad del ambiente. La privacidad más elemental se lograría utilizando biombos chinos o módulos de separación para ofrecer la división anhelada. Una revisión de la decoración se impone si se quiere dar a Jumbo algo de calor acogedor.

Quizás escogimos mal el momento para visitar este restaurante. Se nos dijo que los domingos al mediodía hay afluencia de público, mas no se puede responsabilizar a quienes llegan de noche. Nos trajeron una carta en la que figuran todos los platos habituales de los chifas, más una que otra especialidad exótica. Pedimos como entradas los clásicos rollos primavera. El camarero volvió de la cocina para decirnos que no había, pero sugirió “rollos cien flores” a base de camarones.

Aceptamos, mas después de unos cuantos minutos volvió de la cocina diciéndonos que tampoco había. Optamos entonces por unas empanadas de chancho (siu mai), las que llegaron excesivamente cocinadas, fuertemente impregnadas de aceite ($ 2,58). La sopa de wantán ($ 4,48), servida copiosamente en un tazón, incluyó además otro tipo de fideo chino, quizás porque muchas veces, siendo restaurante familiar, se piensa que el cliente busca más que nada llenarse con platos baratos, saciar su hambre con mínimo presupuesto.

Una sopa de wantán no puede jamás ser mediocre. Tiene que hallarse en perfecto equilibrio el caldo de base; el relleno de la pasta ha de ofrecer el sabor más delicado, lo que  no fue allí el caso. En resumidas cuentas, recibimos una sopa sin pena ni gloria. Los bocados al vapor exigen la misma preocupación en cuanto al relleno, sea de carne, camarones o lo que sea. Allí tuvimos otra decepción con el sui kao frito, de pasta demasiado cocida y particularmente dura.

Tampoco nos agradó mucho el plato de tofú relleno con camarones, excesivamente blando con aspecto de melcocha ($ 8,40). El tofú se obtiene coagulando leche de soja o jugo con o sin fermentación, luego presionándolos. Puede resultar sabroso en sopas y otros platos orientales. Un detalle importante que vale para todos los restaurantes chinos: el llamado fideo transparente (crystal noodle) se obtiene a partir del arroz o del fréjol. Su aspecto es precisamente la de unos hilos de nailon, su sabor es muy delicado. No se puede utilizar cualquier tipo de fideo para justificar la apelación.

El personal de Jumbo debe recibir un cursillo para pulir mucho la atención. No se puede, por ejemplo, traer a la mano un vaso de jugo lleno hasta desbordar, sin plato ni charol. Cuando se procede así, como pudimos observarlo, el jugo se derrama en el camino, lo que no luce muy elegante que digamos.

Es cierto que los restaurantes chinos suelen ser baratos. Mi cuenta para dos personas fue de $ 23,55 sin bebidas  alcoholizadas sino un té sencillo ($ 2,24). Creo que el Jumbo podría convertirse en un excelente lugar si tomara en cuenta mis simples recomendaciones.

Sigo pensando que en Urdesa el mejor restaurante chino es el Hong Kong Deli, a pesar de que allí no hay mantel sobre las mesas, solo se ofrece una servilleta de papel, pero cocina muy bien la dueña del lugar. Epicuro, antes que nada, se deja convencer por lo que encuentra en su plato. Nos preguntamos también por qué existen dos restaurantes chinos con este mismo nombre pero sin relación alguna. ¿Quién decidió plagiar el nombre Jumbo?

Jumbo: Avenida de Las Monjas 212, Urdesa Central.
Telf.: 238-3393.


© Derechos Reservados 2004 Compañía Anónima EL UNIVERSO. Todos los Derechos Reservados