- SEP. 07, 2008 - Foto - Política - EL UNIVERSO
QUITO.Varios puestos en el centro histórico de Quito comercializan ejemplares del proyecto de Constitución.
Ninguna campaña nacional de lectura ha superado en número y difusión a la que se ha hecho con el proyecto de nueva Constitución.
A 17 días de que culmine la campaña, ya se agotaron los libros en la sede del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y solo les queda una caja del millón de discos compactos que fueron elaborados.
Durante la semana pasada también se agotaron los cuadernillos en el Tribunal Provincial de Pichincha, mientras Paulo Sánchez, quien se presenta como subjefe de la campaña por el Sí, afirmó que le ha tocado “pasar el sombrero“ entre los compañeros de Alianza PAIS, porque el número de libros de bolsillo que imprimieron se quedó corto.
“Hasta ahora con $ 2.000 hemos mandado a imprimir 3.000 libros de bolsillo, necesitamos 5.000 dólares para imprimir 10.000”, dijo Sánchez, mientras coordinaba el jueves una concentración con los taxistas informales frente a la sede de PAIS, en la Av. de Los Shyris.
Ana Pérez, una ama de casa que pasaba por el lugar se negó a que le pusieran un sticker, pero gustosa aceptó la Constitución de bolsillo. “Esta está cómoda”, aseguró.
José Pachacana Paucar, presidente del barrio La Ecuatoriana, ubicado al sur de Quito, llenaba entre tanto un bidón con pintura verde para colorear la fachada de su casa, sede de PAIS en este sector, que congrega 40 barrios, y donde tienen lugar todos los días las reuniones del comité barrial del movimiento gobiernista.
Aunque en la puerta se anuncia la “entrega de propaganda todos los días de 12:00 a 2 p.m.”, la sede central de Alianza PAIS, es un hervidero de seguidores desde las 09:00. “La gente se agolpa para pedirnos, pero no tenemos”, explicó el jefe de una bodega.
“Esto es una ola que está creciendo como una avalancha” señaló Fernando Gavilánez, el jefe de campaña en Pichincha, para explicar que los 800 libros que se entregaron no dieron abasto y esto a pesar de que el TSE les entregó algunos.
Ya no hay libros, pero sí banderas, se anunció. Entonces Yolanda Vega, del barrio San Marcos (en el centro de Quito) se enrosca con una como si se tratase de una manta. La va a poner en su casa. “No ve que todos en mi barrio son de Correa, hasta mi hija dice que el papá es el Correa”.
Mientras, el Programa Nacional de Educación para la Democracia ya repartió 146.500 ejemplares para los estudiantes de tercer curso de bachillerato en todo el país.