El funcionamiento de Ecuador, no fue bueno. Su comportamiento ofensivo no fue acertado: dilapidó media docena de goles. Guerrón debe jugar más para Ecuador y menos para el Deportivo Guerrón.
El ya anecdótico 3-1 sobre Bolivia abre de nuevo el gran abanico de la ilusión: un triunfo en Montevideo pondría las cosas como antes de empezar la eliminatoria. Y compensaría aquella increíble derrota ante Venezuela.
Desde luego, sería histórico ganarle a Uruguay en el Centenario, pero al que quiere Celeste que le cueste. La ocasión está. Depende de la personalidad y el fuego interno de estos muchachos ecuatorianos.
Claro que deberá levantar la puntería. Ni fue bueno el funcionamiento de Ecuador, ni resultó acertado su comportamiento ofensivo. Dilapidó media docena de goles cuando se sabe que el gol de diferencia es un punto más que se suma en la tabla. Pero es preciso apuntar bien y, sobre todo, pensar colectivamente.
Guerrón debe jugar más para Ecuador y menos para el Deportivo Guerrón. Es entendible muchas veces: gana tan fácil por su punta que quiere hacerlas todas él; sin embargo, debería entender que el fútbol es un juego de once. Desbordó diez veces y no la pasó ninguna.
Chucho Benítez también tuvo una que si la tocaba al medio para Guerrón, solo había que empujarla; quiso definir él y la tiró al cuerpo del arquero.
La falta de más contundencia ante un rival débil y con diez hombres desdibuja la sonrisa que todo triunfo genera. Pero Ecuador ha jugado un gran partido ante Argentina fuera de casa y es perfectamente esperable que lo repita en Montevideo.
Lo positivo: la cantidad de variantes ofensivas de que dispone ahora el entrenador, con Bolaños, Caicedo y los nombrados Guerrón y Benítez. Ahora el técnico mira el banco y ve reemplazos. Igual, vale tenerlo presente: si la ocasión es propicia, el rival no es el más accesible.
Ningún equipo en esta eliminatoria ha jugado más lindo y mejor que Uruguay. La suerte le ha dado la espalda en al menos tres veces (Chile, Brasil, Venezuela), incluso funciona bien la celeste, tiene jugadores de categoría.
Agregado importante: está distanciado de la gloria, pero sus futbolistas no han perdido el carácter. Pueden ganar cualquier desafío. El equipo de Óscar Tabárez es una auténtica prueba de fuego para las huestes de Sixto Vizuete. Si se obtiene un buen resultado en la patria de Obdulio Varela, se puede soñar con remontar ese caudaloso río de la Eliminatoria. Aún con la corriente en contra.
El pálido empate de Paraguay y Argentina (1-1) favorece las cuentas. Brasil no levanta cabeza y las demás selecciones ganan y pierden. Aún es posible entonar el “Sí se puede”.