El brasileño Felipe Massa fue declarado como ganador del Gran Premio de Bélgica al beneficiarse el domingo de una sanción de 25 segundos al británico Lewis Hamilton, triunfador en instancia inicial, por una maniobra ilegal.
En un desenlace cargado de dramatismo, Hamilton había cruzado la meta primero con una diferencia de 14.4 segundos sobre Massa.
A menos de dos vueltas para el final, Hamilton logró a Kimi Raikkonen, el compañero de Massa en la escudería Ferrari, pero los comisarios de la carrera dictaminaron que el británico tomó mal una curva para dejar atrás al actual campeón mundial de Fórmula Uno y le despojaron la victoria.
La Federación Internacional de Automovilismo indicó en un comunicado que Hamilton hizo un atajo en la curva que le dio una ventaja que le permitió adelantar a Raikkonen, luego que la carrera entró en un caos al empezar a llover y casi todos lo pilotos conducían con neumáticos de pista seca.
Hamilton descendió al tercer lugar en el orden final, mientras que el alemán Nick Heidfeld (BMW-Sauber) terminó segundo. McLaren, la escudería de Hamilton, no pudo apelar la sanción por ser un castigo a una maniobra hecha durante la propia carrera.
Tres horas después de que Hamilton había rociado con champaña a sus amigos y rivales para festejar el triunfo más vibrante en su trayectoria como piloto y alejarse como líder del campeonato, la puja por el título ahora quedó algo más reñida.
En vez de una brecha de ocho puntos, Hamilton encabeza el mundial con un reducido margen 76-74 y todavía quedan 50 puntos más en disputa en las cinco carreras pendientes en el calendario.
Massa sumó así su segundo triunfo sucesivo, luego de salir victorioso hace dos semanas en Valencia. Quizás haya sido el que menos se esperaba, ya que lideró brevemente tras un repostaje y ciertamente nunca estuvo en pelea por el primer puesto.
El incidente que produjo la sanción a Hamilton se dio en un caótico final de carrera debido a la lluvia, que cayó intempestivamente.
Carrera
Raikkonen había marcado el paso durante casi toda la carrera hasta que Hamilton lo rebasó en la penúltima vuelta. Raikkonen no se amilanó y recuperó la punta inmediatamente, pero el finlandés perdió el control de su Ferrari en la pista mojada y se estrelló contra un muro, despidiéndose.
Hamilton se enfiló a la meta, por delante de Massa, Heidfeld y el español Fernando Alonso (Renault). "Me empujó hacia afuera. No tenía espacio de maniobra", dijo Hamilton sobre el incidente; pero los comisarios no estuvieron de acuerdo.
Para Raikkonen, el desenlace fue amargo. Se rezagó aún más en la lucha por el título con su cosecha de 57 puntos. El actual campeón logró desplazar a Hamilton, quien había largado primero.
Todo hacía pensar que Raikkonen iba a hilvanar su cuarto triunfo seguido en Bélgica, pero las lluvias en el boscoso circuito de Spa-Francorchamps alteraron todo en las tres vueltas finales de las 44 de competencia, en particular porque la mayoría de los bólidos habían cambiado a neumáticos de pista seca en los últimos repostajes.
Me puse a rezar: que llueva, que llueva, que llueva, dijo Hamilton. Quería que lloviese, añadió al valorar que el cambio de tiempo era su tabla de salvación.
Hamilton y Raikkonen estuvieron a un tris de colisionar con el otro, pero tras una serie de sensacionales maniobras, Hamilton salió de una curva al frente. Pero el británico no tardó en perderla cuando tuvo que salirse de la pista para no chocar con un bólido que venía retrasado en los puestos de cola. Raikkonen, sin embargo, tuvo el infortunio que la pista mojada hiciese que su monoplaza diese un trompo, permitiendo que Hamilton volviese a liderar.
Desesperado por la victoria, Raikkonen tomó mayores riesgos y el precio que pagó fue irse de largo contra un muro y así puso fin de su carrera. "Era como una pelea de gatos entre esos dos", declaró Massa.