Con material importado, los vinceños continúan la restauración de libros históricos.
Desde junio pasado se realiza la recuperación de 5.800 textos y 6.000 revistas de la Biblioteca Municipal Juan Montalvo, del cantón Vinces.
Esta tarea es parte del proyecto de rescate del Patrimonio Cultural, incluido en el Decreto Ejecutivo 816, vigente desde el 7 de enero pasado.
Al menos el 30% de los libros está en idioma francés, por la influencia que tuvo esta localidad con el país europeo a inicios del siglo pasado.
Los textos, de los cuales el 60% es de los siglos XVIII y XIX, son tratados por diez especialistas para evitar que el paso de los años, la manipulación y el polvo los destruya.
En las calles de Vinces, el trajinar de la gente se confunde entre los carros, tricimotos, la música de locales comerciales, y se mezcla con ese aire de historia que envuelve y enorgullece a los vinceños.
Una réplica de casi siete metros de la Torre Eiffel, en el sitio denominado Paseo París, dentro del malecón Eloy Alfaro, revela el vínculo de esta localidad con Francia, a inicios del siglo pasado, por la bonanza de la comercialización del cacao, conocido como la “pepa de oro”.
En esa época las familias hacendadas de Los Ríos viajaban con frecuencia a ese país europeo. De allá trajeron la moda, los modelos de viviendas y parte de su bagaje cultural. Muchos hijos de vinceños estudiaron en colegios parisinos.
Precisamente este nexo se evidencia en uno de los pocos legados que quedan de aquella época: los libros.
El proceso de restauración se cumple desde el pasado 3 de junio en el edificio La Cascada, ubicado en la calle Bolívar y callejón Urdaneta, en un salón en donde generalmente se realizan eventos sociales.
En este sitio, diez restauradores de Quito y otros diez nativos de este cantón, provistos de guantes, mascarillas y gorros, se dedican a examinar hoja a hoja cada uno de los libros. La jornada que se realiza de lunes a sábado se extiende desde las 08:00 hasta las 19:00.
Xavier Loor, técnico vinceño que fue capacitado por los restauradores de la empresa Papirus Estudio de Quito, contratada por el Ministerio Coordinador de Patrimonio Natural y Cultural, explica que la labor empieza con la codificación de los libros y luego se realiza la limpieza superficial.
“Si se encuentran microorganismos, se hacen aplicaciones con algodón mojado en alcohol 100% puro”, dice Loor.
Después se realiza una limpieza más profunda con borrador micropulverizado, para retirar las manchas, e inmediatamente se unen roturas para lo cual se utiliza papel japonés importado y goma.
Una vez que las hoja de los libros están restauradas, se da paso al arreglo de las pastas y los lomos se cosen si es necesario; se da un acabado final con cera y se los somete a un proceso de fumigación y embalaje.
Cuando los libros ya están dentro de un cartón se les coloca una pastilla de gastoxín, un gas inerte que reemplaza al aire, y que sirve para matar microorganismos.
En la biblioteca, que fue inaugurada el 17 de mayo de 1894, 650 libros solo podrán ser consultados por expertos debido a su valor y estado.
Este archivo también cuenta con ejemplares de autores españoles, argentinos, chilenos, mexicanos, japoneses, brasileños y colombianos, y posee una colección de cuatro tomos de Derecho Canónico, editada en latín y que data de 1795, según comenta Sonia Miño, directora encargada.
Estos cuatro volúmenes contienen el cuerpo jurídico de las normas que entonces regían la actividad pastoral de la Iglesia católica.
Otro libro valioso por su contenido es el de la Historia del Reino de Quito en la América Meridional, escrita por el padre Juan de Velasco, publicado en 1841.
Entre los textos de la biblioteca constan publicaciones de registros oficiales, informes a la nación de ministerios y Presidencias, y decretos de Ley aprobados por el general Eloy Alfaro, asegura Paulina Moreno, responsable del proyecto de Conservación, Preservación y Mantenimiento de la Biblioteca Municipal Juan Montalvo.
Arquitectura
La influencia francesa no solo se revela en libros, sino en unas tres viviendas que aún conservan rasgos del estilo arquitectónico parisino, especialmente en las persianas que han sido deterioradas y descoloridas por el paso del tiempo.
Los viejos habitantes recuerdan que en las casas de hacienda era más notoria la influencia de estos diseños, aunque en la actualidad casi no hay vestigios de haciendas como la San Lorenzo, La Vitalia, La Isla y otras que poco a poco se fueron expandiendo en población.
El historiador vinceño Gonzalo Ubilla cuenta que era frecuente que los hacendados pasearan por las calles de Vinces con sus esposas, quienes se ataviaban con modas europeas.
Estos paseos se complementaban con las charlas en francés que sostenían las mujeres, sus esposos y sus hijos.
De aquellos viajes a Europa, entre muebles, utensilios y perfumes, también traían libros que fueron donados a la Biblioteca Municipal.
La directora de la agrupación cultural Artepasión Ecuador, Patricia León, retrocede en el tiempo y dice que antes de la bonanza cacaotera, Vinces fue un asentamiento de culturas ancestrales y comarcas de tribus como los babas y daulis.
Asimismo, León cree que es necesaria la reorganización del Malecón, “sin detalles que sean ajenos a la población contemporánea. Se necesita reinterpretar y rescatar los verdaderos sucesos culturales”.